IA y datos biométricos: Continúa el despliegue del reconocimiento facial masivo en España

Desde la barra Análisis IA y datos biométricos: Continúa el despliegue del...
- Advertisment -

La biometría no escapa a la era de los datos. Hoy en Lvcentinvs, el nuevo capítulo de nuestra relación con nuestros datos personales: la investigación forense y las redes europeas de datos.

El despliegue del reconocimiento facial masivo comienza en España. Si es que no estaba desplegado ya antes, sin conocimiento público. Esta semana ha sido noticia la creación de una nueva herramienta, puesta a disposición de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Los datos biométricos aplicados a la ciencia forense y la identificación de delincuentes.

El programa de inteligencia artificial se llama ABIS, por las siglas en inglés de: sistema automático de identificación biométrica. El algoritmo de ABIS, bautizado como Cogent, lo ha desarrollado la empresa francesa de tecnología militar Thales. El sistema ha sido puesto a disposición recientemente de nuestras FyCSE, según reconoce el Ministerio del Interior. Ya se ha creado el primer grupo de trabajo con agentes de la Policía Científica de Madrid para comenzar a utilizar el sistema. Se prevé que su uso sea en un principio centralizado, con peticiones directas de cada cuerpo policial a este grupo de trabajo. En un futuro, conforme crezca su disponibilidad, se prevé que los distintos cuerpos tengan acceso descentralizado a él (Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra, etc.).

¿Para qué sirve?

El sistema es utilizado por los agentes para la identificación de presuntos delincuentes. Imaginemos el atraco a un banco. La sucursal seguramente tendrá cámaras de seguridad. Si los autores del atraco no son detenidos inmediatamente, los policías iniciarán una investigación. Normalmente, acudirán a esas imágenes para poder identificar a los ladrones. Salvo que el atracador sea el vecino de uno de los agentes, o una persona famosa, no será posible identificarlos a simple vista. Aunque las imágenes sean nítidas y sus caras sean visibles. Los agentes necesitarán comparar esos rasgos con otras fotografías. Normalmente, la muestra se compara con las fotografías de sospechosos y delincuentes habituales que los cuerpos policiales tienen en su poder. Esta comparación es una verificación de identidad, más que una identificación. La identificación implica el desconocimiento de la identidad de la persona. La comparación se hace de manera genérica con una base de datos, para indentificar a la persona (1:n , one to many, en inglés). La verificación conlleva que ya se tiene una única identidad que se compara con la muestra, para verificar la identidad de la persona. (1:1, one to one, en inglés).

Hasta ahora, cuando se carecía de un sospechoso, las imágenes de la cámara de un banco en el que se hubiera producido un atraco servían de poco. Si ésta es la única pista, limitar la búsqueda resulta muy difícil. Ahí es donde entran las herramientas automáticas de reconocimiento facial. El sistema utiliza IA para comparar las fotografías o imágenes de muestra con un banco de datos. Ordena las reseñas por porcentaje de parecido físico basándose en la geometría facial única de cada persona. Éste es sólo un posible caso de uso, con múltiples variantes, cuyo límite sólo lo establece la propia imaginación de los agentes, el control judicial y la ciencia ficción en última ratio.

¿Por qué es interesante esta herramienta, más allá de la ciencia forense?

Porque mejora las posibilidades de identificación de delincuentes por parte de la policía exponencialmente. Lo que hace que la herramienta sea muy atractiva desde el punto de vista policial. Pero también abre la puerta a posibles abusos y a una práctica que ya es habitual en muchos países del mundo: el reconocimiento facial masivo en lugares públicos.

Desde hace años, varias ciudades europeas que utilizan estas herramientas para law enforcement, o lucha contra el crimen. Reino Unido ya despliega furgones policiales con esta tecnología en las bocas de metro o grandes aglomeraciones para fichar posibles alborotadores. Diversas ciudades de la UE probaron esta tecnología con desigual éxito, abandonando la mayoría ante el rechazo ciudadano y la ineficacia técnica. Sin embargo, estos sistemas sí se utilizan con éxito técnico en las llamadas e-gates de los aeropuertos con los pasaportes biométricos en muchos países del mundo. Estados Unidos, a la vanguardia en muchas de estas prácticas por su avance tecnológico y la disponibilidad prácticamente ilimitada del uso de datos personales, avanzó mucho en estas tecnologías, hasta que fueron fuertemente criticadas por las deficiencias técnicas en el reconocimiento de personas de raza distinta a la caucásica. Los algoritmos que las impulsan han sido principalmente entrenados con imágenes de personas blancas, lo que multiplica la posibilidad de error en otras razas. Especialmente conocido fue el caso de un hombre afroamericano erróneamente identificado con esta tecnología que contribuyó a impulsar el movimiento Black Lives Matter.

Por no hablar de la caja negra que representa China actualmente en cuanto a derechos individuales. Sólo podemos imaginar situaciones orwellianas con la combinación de estas tecnologías y drones durante el confinamiento por la política de COVID cero. Muchas ciudades chinas están inundadas de cámaras que ya disponen de esta tecnología para encontrar a cualquier ciudadano en cuestión de horas.

El partido de los Verdes en el Parlamento Europeo elaboró un informe sobre estas prácticas para impulsar una prohibición del reconocimiento facial masivo. Esta iniciativa se ha visto parcialmente reflejada en la propuesta de Reglamento de Inteligencia Artificial de la Comisión Europea (artículo 5.2 de la propuesta), que limita seriamente el uso de estas tecnologías a luchar contra delitos  graves o terrorismo. El regulador europeo de protección de datos (CEPD) también ha ofrecido una guía de buenas prácticas que esperemos la AEPD siga para su propia opinión en el uso de ABIS en España.

Portada del informe de 2021 de los Verdes europeos.

Las claves desde el punto de vista jurídico sobre el reconocimiento facial con IA están en:

    1. Quién tiene los datos biométricos que se usan como término de comparación para el reconocimiento.
    2. Cómo se almacenan y tratan estos datos. Para qué se utilizan.
    3. Cómo y de quién se recopilan las muestras biométricas (fotografías o vídeo) para realizar el reconocimiento.

Sería muy inocente pensar que las imágenes faciales disponibles son sólo las de los delincuentes fichados. La Administración tiene a su alcance los registros de identidad de todos los Documentos Nacionales de Identidad, en poder de la propia Policía Nacional. Sin embargo, utilizar estas imágenes con las herramientas de reconocimiento facial de manera indiscriminada sería un auténtico fraude de ley y una vulneración total de derechos fundamentales. Pero aún así, es una gran tentación para cualquier cuerpo de seguridad o agencia de inteligencia. Pero no sería necesario acudir a estos datos. Máxime cuando, en la era de las redes sociales y la multiconectividad nuestros datos personales integran bases de datos que se venden y comparten por parte de brokers en todo el mundo (en teoría, anonimizados).

En cualquier caso, los datos disponibles para el uso del sistema ABIS son las reseñas fotográficas faciales de todos los sospechosos de delitos. En estas mismas bases de datos ya se almacenan las huellas dactilares y las muestras de ADN. Estos dos últimos tipos de datos personales se comparten con los socios europeos en virtud del Schengen Information System (SIS). Bruselas pretende incluir en un futuro en ese mismo paquete los datos faciales. La gran ventaja del sistema ABIS es la posible interconexión con las bases de datos europeas, como Eurodac, SIS, o VIS.

Quedan muchas preguntas por responder sobre estas técnicas ¿Puede la policía quedarse para siempre con datos faciales de sujetos o se le deben aplicar límites temporales? ¿Bajo qué supuestos puede usarse el sistema? ¿Quién tiene acceso a esos datos? ¿Qué garantías se establecen para el uso proporcionado de la herramienta? Puntos para el estudio y la vigilancia en el futuro.

Javier López Guzmán
Abogado y candidato al doctorado. Analista jurídico en la firma de consultoría Sopra Steria en Bruselas (Bélgica). Su investigación doctoral trata sobre la intersección entre la propiedad intelectual y el derecho de la privacidad. Con especial dedicación a la relación entre la protección jurídica a la innovación y el derecho digital de nueva generación, el ejercicio de los derechos relacionados con la protección de datos personales en el marco del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea. Anterior experiencia como investigador predoctoral en la Universidad Libre de Bruselas (VUB) y como funcionario interino en el Secretariado General de la Comisión Europea.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

LO ÚLTIMO

Must read

Nueva sección: Bolsa de trabajo de la AAAML

La generosidad y visión de futuro de la Asociación...

Las Hogueras de la propiedad intelectual

Estoy nervioso. No se si se debe al caos...
- Advertisement -

Quizá también te gusteRELACIONADOS
Recomendados para ti