Criptomonedas y patent pools defensivas

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Disclaimer: querido lector, tranqui, no te voy a dar la chapa con lo de que blockchain va a cambiar el mundo y no sé qué pirulas más, seamos más prácticos.

El número de solicitudes y concesiones de patentes en el campo del blockchain ha conocido un aumento exponencial desde 2012-13 (véase aquí y aquí). La presencia y el aumento de solicitudes de patentes es signo de la transición económica que está viviendo el sector. En otras palabras, el sector está madurando y saliendo de un estado embrionario.

Consecuencia de ello, las compañías se posicionan progresivamente en el mercado con respecto a sus estrategias de innovación. Unas se enfocan en consolidar una cartera de patentes lo más rápido posible; y otras, en cambio, basan su estrategia de innovación en plataformas open source y, en ciertos casos, como se está empezando a observar, en mecanismos colectivos defensivos de patentes.

¿Qué son las patent pools defensivas?

Las patent pools defensivas son iniciativas basadas en una red de licencias no exclusivas y recíprocas de patentes, condicionadas a un compromiso de no demandar por infracción dentro del campo de uso que cubre la patent pool. Cumplen una doble función. Por un lado, se garantiza el acceso a la tecnología protegida por las patentes que se contribuyen, y por otro, neutralizan las posibles demandas de patentes entre los integrantes y de parte de estos con respecto a terceros en el campo de uso cubierto por la patent pool. Derivado de ello, sirven como instrumento disuasivo ante potenciales demandas por infracción de patentes de terceros a alguno de los miembros. Escribí también aquí sobre el tema.

Un ejemplo claro de patent pool defensiva en el sector IT es la Open Invention Network (OIN). OIN fue creada en 2005 por IBM y otros grandes del sector para proteger al sistema operativo Linux contra potenciales demandas por infracción de patentes. El objetivo era crear una zona segura de innovación colaborativa donde el fenómeno open source, que es el motor de Linux, pudiese tener rienda suelta para innovar sin ningún contratiempo. Claro está, todo tiene su intríngulis detrás, los promotores de OIN eran compañías cuyos modelos de negocio dependían en parte de Linux. Estas compañías querían garantizar que cuando vendiesen sus productos/servicios a sus clientes estos no fuesen demandados por terceros por infracción de patentes.

Aparición en sector del blockchain

Este tipo de estrategias ha ido proliferando estos últimos años en el sector del blockchain, y más precisamente, en tecnologías de criptomonedas. La razón principal que uno encuentra es una cultura de innovación muy arraigada al fenómeno open source. Plataformas insignia como Bitcoin o Ethereum se basan en open source, y por lo tanto este útimo cumple un papel esencial en la innovación del sector. Ciertas plataformas son reacias a la presencia de patentes y temen su uso a futuro en campañas masivas de litigios por compañías como los patent trolls (open source también puede ser causa de litigio en el mundo del blockchain, escribí sobre un caso).

Algunos actores del mercado creen que una posible respuesta complementaria a open source para paliar dicho fenómeno son las patent pools defensivas. Ejemplos hay varios: Blockstream; BDPL; COPA; LOT Network. Él de abajo es un gráfico en él que Blockstream explica cómo funcionan los distintos mecanismos de su patent pool defensiva.

Fuente: Blockstream, véase aquí.

Blockstream utiliza dos instrumentos legales: (i) promesa pública de licencia de patente (ie patent pledge) + licencia defensiva de patentes; (ii) “Innovator’s Patent Agreement” (lo que en el gráfico se refiere a “IPA”).

(i) La patent pledge es un compromiso público que hace la empresa de ofrecer licencias de sus patentes bajo unas condiciones específicas, en este caso las previstas en la Deffensive Patent License (DPL). A grandes rasgos, la empresa licencia sus patentes gratis a condición de que el licenciatario también se haya comprometido públicamente a licenciar sus patentes bajo la DPL (ie licencia recíproca). Dichas patentes no podrán utilizarse con fines ofensivos de demanda de infracción, solo en casos específicos (eg demanda reconvencional).

(ii) El Innovator’s Patent Agreement es un mecanismo contractual muy interesante (y ambiguo), ya que empodera al inventor, independientemente (¿independientemente?) de la relación contractual que tenga con su empresa, para controlar el uso de la patente por parte de esta o subsiguientes adquirentes. Es decir, la empresa le concede a su inventor una licencia de los derechos necesarios para forzar a esta a respetar la promesa de la DPL y para sub-licenciar dichos derechos a empresas futuras que se enfrenten a una demanda de las patentes licenciadas bajo la DPL (discutible…).

Otro ejemplo muy reciente es el de la Crypto Open Patent Alliance (COPA). En este caso, Square, una compañía líder en el sector promovió la iniciativa. El “COPA Membership Agreement” es muy similar al ejemplo anterior. Las compañías integrantes conceden una licencia recíproca y se comprometen a no demandar con las patentes licenciadas salvo en caso de demanda reconvencional u otra acción con carácter defensivo/disuasivo (véase sección 2 del Acuerdo). También, todas las patentes licenciadas se pueden utilizar, en principio, por cualquier miembro para el supuesto anterior (véase sección 3 donde se describe la “Shared Patent Library”).

Cuidadito, amigo… Algunos detallitos a tener en cuenta

Estos instrumentos pueden sonar muy atractivos, sobre todo para PyMES y start-ups, puesto que se les ofrece la posibilidad de integrar la iniciativa aun no teniendo patentes (de momento). Sin embargo, hay que ir con mucho cuidadito cuando se valora el integrar una o crear una. Voy a tocar algunos puntos a tener en cuenta, me dejo muchos; que esto sirva al menos para resaltar la complejidad del meollo.

Lo primero, ¿quién está detrás de la iniciativa y qué intereses tiene? Como habréis visto, las dos iniciativas anteriores han sido promovidas por compañías fuertes en el sector. Por muy altruista y flower power que parezca lo de “open para todos”, estas iniciativas son el fruto de la estrategia competitiva de estas empresas en el nicho de las criptomonedas. Con lo cual, más allá de los términos del acuerdo/licencia, es importante siempre tener en cuenta cuál es el objetivo del promotor de dicha iniciativa y si a futuro puede generar un conflicto de intereses con nuestro modelo de negocio y posición en el mercado, puesto que en estos casos colaboramos y competimos a la vez. Os dejo dos papers muy majos sobre este tipo de estrategias royalty free en el campo de las patentes uno de Eli Greenbaum, y otro de Liza Vertinsky.

Si entramos a analizar los documentos legales que rigen el acceso a estas iniciativas, sobre todo la licencia defensiva de patentes, alguna cosita que otra hay que tener en cuenta.

Vigilemos el alcance de la licencia defensiva de patentes en cuanto al campo de uso o foco industrial. Dependiendo de la definición (e interpretación) del campo tecnológico al que la patent pool se aplica, más o menos patentes nuestras pueden caer en el saco de la licencia. Por lo tanto, si no tenemos bien claro el alcance del campo de uso afectado, patentes que no preveíamos licenciar se nos pueden colar dentro de la patent pool. Os animo a que os leáis la definición que da COPA del campo de uso (ie “Crypto Technology”) de su patent pool en su Membership Agreement (sección 1 (a)).

En comparación, Blockstream no especifica claramente el alcance industrial de su licencia como lo hace COPA, puesto que Blockstream utiliza una licencia genérica que no integra en la sección de definiciones el foco industrial y su alcance. Una definición precisa del campo de uso, como la tiene la Open Invention Network, que acota el campo de uso de la patent pool al sistema Linux (véase aquí), es un indicativo no solo de la calidad contractual, sino también de la visión, valores y objetivos claros de la iniciativa. Yo, como potencial integrante de la pool, no tengo por qué romperme la cabeza intentando saber cuál es el alcance de esta y qué patentes puedo contribuir o no. La pool tiene que ser sinónimo de facilitador industrial de innovación, si no es así, yo no me metería.

Otro punto delicado es la presencia dentro de algunas licencias de términos FRAND (Fair Reasonable and Non Discriminatory), como la de Blockstream o la BDPL. Estos son términos contractuales específicos de ciertas licencias de patentes (esenciales) en ámbitos como el de estándares de interoperabilidad, muy presentes en los sectores de telecomunicaciones o electrónica. Hay que ir con pies de plomo con el uso de estos términos y su interpretación acorde con la práctica de la industria (escribí sobre patentes esenciales y blockchain aquí). Si se integran en una licencia, hay que tener muy claro el porqué, y qué papel van a jugar. En casos como el de Blockstream, donde las patentes (en principio) no cubren tecnología estandarizada (ni de facto ni de jure), la interpretación de estos será puramente contractual. Pero ¿hay una interpretación clara y armonizada del concepto FRAND en la industria del blockchain? No lo creo.

Finalmente, hay que prestar especial atención a ciertas cláusulas como las de ‘opt out’ de la patent pool, o las condiciones bajo las cuales un integrante de esta puede beneficiarse de las patentes de los otros integrantes para sacar adelante una acción reconvencional contra una demanda por infracción de patentes de un tercero. En este último caso, por ejemplo, el COPA Membership Agreement en su sección 2 especifica ciertas razones por las cuales el propietario de la patente puede denegar la licencia de esta para que sea utilizada por otro integrante ante una demanda de infracción de un tercero. Cuidadín.

Como diría mi abuela en valenciano: “poquet a poquet amb les paten-puls eixes xiquet…que et vas a fer mal ja veuràs”.

Carlos Muñoz Ferrandis
Abogado fanático de las nuevas tecnologías y amante del rugby. Tras pasar por el Magister Lvcentinvs, Carlos dio sus primeros pasos en el mundillo internacional de la PI en la Oficina Europea de Patentes (Munich) y en un despacho europeo en París. Su insaciable curiosidad y acérrimo afán por hacer lo que a uno le gusta en la vida han hecho que hoy por hoy se encuentre haciendo su doctorado en la Meca de la PI en Europa, el Max Planck Institute for Innovation and Competition (Munich). Aun habiendo confesado su amor a las telecos y open source, sin embargo, se centra también en proyectos de blockchain con universidades extranjeras. Más allá, como le gusta el jaleo intelectual, creó junto con un buen colega una plataforma sin ánimo de lucro donde se discuten y analizan las convergencias entre derecho y tecnología (High Technology Law Forum).

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