A propósito de la exigencia de nivel inventivo para los modelos de utilidad en la Decisión 486

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Este post ha sido elaborado por Octavio Espinosa, abogado y consultor en propiedad intelectual

El reciente post publicado en Lvcentinvs en relación con el régimen de los modelos de utilidad en el ordenamiento andino me llevó a revisar la interpretación prejudicial del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en el Proceso 52-IP-2014, publicada en junio de 2015.  En ella el Tribunal interpretó varios artículos de la Decisión 486 de la Comunidad Andina relativos a los requisitos de patentabilidad para los modelos de utilidad.

Encontré acertadas las conclusiones de esa interpretación. Ella aclara que los requisitos de patentabilidad en la Decisión 486 para invenciones y los modelos de utilidad (un tipo de invención) son los mismos:  aplicación industrial, novedad universal y nivel inventivo.

Estimo que ello es correcto.  Pretender otra cosa, en particular que se pueda conceder patentes (v.gr. monopolios) respecto de innovaciones técnicas que no tuviesen nivel inventivo, implicaría admitir un grave error.  Los principios de la libre competencia, que incluyen la libertad de copiar (¡esto no es tabú!) y emular en el mercado prestaciones técnicas o de cualquier otro tipo, solo tienen como excepción a la propiedad intelectual reconocida bajo condiciones estrictas, especialmente cuando se trata de soluciones técnicas. 

Cualquier patente que se conceda para alguna materia que ya estaba expresa o implícitamente prevista en el estado de la técnica afectaría negativamente a la competencia en el mercado.  Permitir que se patenten soluciones técnicas como si fuesen nuevas o inventivas cuando, en realidad la invención ya se encuentra en el estado de la técnica, crea injustamente obstáculos para los competidores que desearan importar, fabricar y distribuir productos que incorporen esa invención.  Al quedar excluida la competencia, los precios subirían al nivel monopólico y el público terminaría pagando más por algo que no tendría por qué costar tanto. 

Cabe considerar que la figura del ‘modelo de utilidad’ no tiene una autonomía conceptual fuerte si se le compara con la invención ordinaria.  El ‘modelo de utilidad’ es una solución técnica, al igual que las invenciones.  Y ninguna solución técnica se puede patentar si no cumple con las condiciones de patentabilidad que los sistemas de patentes modernos prevén.  La más crítica de estas condiciones es el nivel inventivo (también llamada ‘actividad inventiva’, ‘altura inventiva’, ‘no obviedad’, ‘no evidencia’) de la solución técnica aportada.  Este requisito busca impedir que se reivindiquen y monopolicen soluciones técnicas que ya están contenidas o implícitas en el estado de la técnica.

Si se aplicara un estándar “menor” o “menos exigente” de nivel inventivo, o se eliminara este requisito para los modelos de utilidad, se abriría las puertas para que cualquier presunta solución sin nivel inventivo recibiera una patente, presentándola como ‘modelo de utilidad’. 

Cabe notar que  — si se redujera o eliminara el requisito de nivel inventivo —  el derecho exclusivo resultante (una patente) tendría la misma fuerza reductora de la competencia que la de una patente ordinaria.  Una vez otorgada una patente de modelo de utilidad no podría decírsele al titular que  — ya que se le exigió un nivel inventivo reducido (o nulo) para obtener la patente —  su derecho exclusivo será igualmente reducido.  Desgraciadamente esto no ocurriría.  Una patente de modelo de utilidad indebidamente concedida para algo que no fuese nuevo o que no tuviese nivel inventivo tendría el mismo efecto en el comercio que una patente correctamente concedida.

También es una falacia creer que se ‘alienta’ la innovación técnica en un país concediendo patentes (de invención o de modelo de utilidad) que no se merezcan realmente.  El estímulo de la patente solo debe beneficiar a quienes aportan una solución o enseñanza técnica sobre algo que el público no conocía.  No debe otorgarse un privilegio de patente cuando tuviese el efecto de limitar el acceso del público a algo que ya le era accesible.  Recordemos que la competencia también produce innovación y que su dinámica debe mantenerse.

A fin de dar apoyo a los innovadores locales, las autoridades de propiedad industrial deberían procurar dos cosas.  En primer lugar, tener la entereza de negar la concesión de una patente (de invención o de modelo de utilidad) cuando realmente no hubiese nada rescatable en lo que el innovador reivindica, sea porque no tiene novedad o porque carece de nivel inventivo por ser algo obvio a la luz del estado de la técnica.  Esta función de filtro es muy importante.

En segundo lugar, cuando hubiese efectivamente algo  — sea poco o mucho —  rescatable en lo que el innovador presenta, la autoridad debería orientarlo para identificar y precisar esa materia inventiva, depurando y ajustando las reivindicaciones de la patente según fuese necesario.  Es en la redacción de las reivindicaciones donde debe reflejarse la extensión de lo que se hubiese inventado realmente.  Si el aporte tecnológico fuese pequeño, las reivindicaciones deberán ser tanto más puntuales y acotadas.

No se ayuda a la innovación limitando o suprimiendo el requisito del nivel inventivo.  Se ha dicho que el nivel inventivo en una invención es algo como el embarazo.  No se puede estar solo ‘un poco embarazada’.  De modo similar, una solución técnica tiene nivel inventivo o no lo tiene.  No podría tener ‘un poco’ de nivel inventivo.  Lo que sí puede ocurrir es que la solución técnica que tiene nivel inventivo, que no es obvia, sea solo un detalle puntual o una mejora específica.  Estos desarrollos tecnológicos incrementales ocurren todo el tiempo y muchos son inventivos.  Si así fuera, esa solución podría patentarse y las reivindicaciones de la patente indicarían con precisión lo que se ha inventado y se desea proteger.

Muchos países han introducido un régimen de protección de las soluciones técnicas paralelo al de las patentes ordinarias, como es el de los modelos de utilidad.  Creo que ese régimen adicional no es estrictamente indispensable.  Pero si se desea tenerlo, pues ¡valga! 

En su caso, un régimen de modelos de utilidad podría ser diferente al régimen de patentes de invención en aspectos como, por ejemplo, una tasa menor de concesión o de mantenimiento, un procesamiento más simple o más rápido (para las pymes, etc.), un examen de fondo diferido, una vigencia de menor duración, etc.  Sin embargo, la diferencia entre los dos regímenes nunca debe llevar a debilitar los requisitos de fondo que justifican otorgar un derecho exclusivo sobre un invento, pues esos requisitos reflejan una política pública. 

En suma, los derechos exclusivos de propiedad industrial, en particular aquellos que permiten monopolizar tecnología, solo deben concederse bajo estrictas condiciones que aseguren que el privilegio otorgado no le quite a la sociedad algo que esta ya tenía en el estado de la técnica, y que el ‘quid pro quo’ implícito en toda concesión de una patente no se subvierta.  

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Lvcentinvs
Desde la Asociación de Antiguos Alumnos del Magister Lvcentinvs y la Universidad de Alicante (España), información actualizada sobre los avances en materia de propiedad intelectual y de Derecho internacional privado para juristas europeos e iberoamericanos.

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