Llega el viernes como la mantequilla al pan calentito para dar sabor a ese bocadito que tanto ansiáis con las noticias de PI de la semana. ¿Tanto se ha cocido? Juzgad vosotros.

Que las maquinitas hacen daño lo saben las cobayas miopes de la Game Boy y los responsables de Amazon, que, cansados de las protestas de Nintendo por la cantidad de falsificaciones que se colaban en su plataforma de dominación mundial, han decidido dar ese pasito que les evitará el extraño que hacen los arts. 12 a 15 de la Directiva 2000/31 cuando le pega según qué juez, y han metido un portero (de discoteca) que compruebe que los vendedores de este tipo de productos están en lista (descuentos y más información aquí).

De servicios de la sociedad de la información y mercado único digital están llenas las columnas de opinión de los principales rotativos europeos tras la reciente entrada en vigor en Francia de la Ley nº2019-775, pionera en transponer la Directiva 2019/790 sobre derechos de autor y derechos afines en el mercado único digital.

Apasionante análisis arremangado y con tirantes de sus implicaciones aquí.

Cosas pasan en UK, aunque mi dolido corazón europeo me impide confesar que miro su muro y su timeline cada 5 minutos. Y, si tuviera que destacar algo que me reconforte, es que se entretienen en comentarios de decisiones judiciales que giran en torno a la definición y alcance de “comunicación pública” que, como Marvel pretende en la Fase 4 con Spiderman, sellará la paz entre todas sus interpretaciones. El resultado de la disputa entre TuneIn, el Robin Hood de las emisoras de radio, y Warner Music y Sony Music ha venido a poner coto a la app de música, indicando que hace falta licencia previa de los gigantes a las radios locales que tenga en su catálogo para que no haya infracción (explicación más melosa, como siempre, en IPKat aquí).

Sé lo que estáis pensando: nadie puede reconciliarse con Spiderman 3, de Tobey Maguire. Pero viajemos al spider-verse. ¿Qué pasaría si allí otro hubiera hecho el papel? Tom Hardy, por ejemplo. Pues que si la escena del bailesito hubiera sido igualmente inevitable, Google no habría sabido de dónde tenía que borrar las referencias a ese resultado (nivel Europeo o también mundial). Y es que las recientes sentencias (C-507/17 y C-18/18) parecen no tener un criterio unívoco para saber el alcance geográfico exigible. Como millenial, con más apego a mi popularidad en la red que a las fronteras, yo lo tengo claro. Ustedes, a partir de lo que leáis aquí, también deberíais.

Y hablando de sentencias -que son cosa de Gil, y yo no tendría que estar hablando de estos asuntos-, viene la semana con un chocolate calentito para acompañar la lectura del asunto que enciende a los hombres de honor y enorgullece a los pérfidos: la mala fe. De esto bien saben los que han seguido los asuntos de KOTON (C-104/18), Sky (C-371/18), NEYMAR (T‑795/17) o Lindt ( (C‑529/07), pues es el hilo conductor de todas ellas (y más que se dejan de propina aquí). El punto de pimienta lo pone el beneficio de la duda que se otorga a los registros que durante 5 años ni se tocan. ¿Hace falta esperar tanto para esos casos? ¿Es que no podríamos llamar a un mal sicario para que acabase parcialmente con ese registro dañino? ¿No da esto para una película de Netflix? Tengo mi buzón de correo abierto.

Pero para trama buena la que se trae el Aaron Carter de las tecnologías. La promesa que no se acaba de cumplir comienza a empañar su potencial amén de lo que se comenta en Wired (más info aquí). No obstante, amigos siguen sin faltarle, y tan pronto te defienden que el niño sabe pasar la gorrita para mecenear al músico que haga falta (palabrita del niño Jesús aquí), como te lidera la transformación digital de los bufetes (foto de abogado de dudoso estado de forma aquí).

Y para rematar, os traigo uno de esos estudios que tanto apañan en cenas de Navidad (ya estamos casi ahí, amigos). ASIPI e INTA son los que nos regalan el informe “Las marcas en América Latina: Estudio de su impacto económico en 10 países de la región”. Nuestro agente doble, G.M., lo desmenuza como carne mechada bien hecha para IP Tango, y hace resonar el eco de la EUIPO con voz potente cuando se nos recuerda que “las actividades intensivas en marcas tienen una participación significativa en términos de empleo, actividad económica y comercio exterior en las economías de los países latinoamericanos bajo estudio”.  

¿Hace falta decir que todo el dosier, con fotos de la base enemiga y romance fugaz con una espía condicionada por su pasado, está disponible aquí?

Esto me ha traído más recuerdos que esto otro que os dejo por aquí para vuestro regocijo.

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