Este post ha sido preparado por Rebeca Ferrero Guillén.

El pasado jueves, el Tribunal General de la Unión Europea (“TG”) dictó otra Sentencia sobre quizá uno de los rompecabezas más famosos: el “Cubo de Rubik”. Este puzle tridimensional, inventado en 1974 por Erno Rubik, no solo ha traído de cabeza a miles de valientes que lo han querido resolver, sino que también ha supuesto un reto en el ámbito marcario. Tras muchas instancias, el TG finalmente ha considerado que esta marca tridimensional es nula en virtud del art. 7.1 e) ii) del RMUE, dado que las características esenciales del signo son necesarias para que el producto representado pueda cumplir su función técnica.

Para entender el conflicto, debemos echar la vista atrás hasta el año 1999, cuando la mercantil Seven Towns solicitó el registro del siguiente signo tridimensional ante la EUIPO, sin reivindicar ningún color ni aportar descripción:

MUE nº162784

La marca se solicitaba para la clase 28, para “puzles tridimensionales”, y fue concedida el 6 de abril del mismo año. El registro se renovó tanto en 2006 como en 2016 y fue objeto de cesión en beneficio de la mercantil Rubik’s Brand, en el año 2014.

La existencia de esta marca fue pacífica hasta que en el año 2006 la juguetera Simba Toys interpuso una solicitud de nulidad a tenor del art. 7.1, e), ii) RMUE, argumentando que la marca representaba un puzle en forma de cubo, conocido en el comercio como “Cubo de Rubik”, y que su forma era necesaria para obtener un resultado técnico.

Con fecha del 23 de octubre de 2008, la División de Anulación desestimó la pretensión en su totalidad. Simba Toys recurrió el 23 de octubre del mismo año sin éxito. Durante muchos años y ante diferentes instancias se fue confirmando el rechazo de la pretensión, pero el 10 de noviembre de 2015 la perseverancia de la juguetera se vio recompensada: el TG anuló la sentencia del Tribunal del 25 de noviembre de 2014, así como la Decisión de la EUIPO.

El caso volvió a las manos de la Sala de Recurso de la EUIPO, quien dictó Decisión el 19 de junio de 2017, declarando la nulidad del registro. En esta ocasión, la Sala quiso resaltar que la representación gráfica del signo revelaba tres características esenciales:

  • La forma global del cubo.
  • Las líneas negras y los cuadrados pequeños presentes en cada cara.
  • Las diferencias de color sobre las seis caras.

Tras identificarlas, quiso examinar si eran necesarias para obtener un resultado técnico. Por un lado, se tuvo en cuenta que en el comercio la forma controvertida era conocida como el “Cubo de Rubik”; por otro lado, se valoró que su finalidad era ser un puzle de colores en tres dimensiones, que se resuelve haciendo pivotar las filas de cuadrados que lo componen, hasta haber ordenado los del mismo color en una misma cara. Todo esto fue facilitado gracias a la aportación, por parte de la titular de la marca, del siguiente extracto de prensa:

“The retro issue”, The Guardian, 28/05/07.

Por consiguiente, la Decisión consideró que todas las características esenciales del signo resultaban necesarias para que el producto alcanzase su cometido, lo que vulneraba el art. 7.1 e) ii) RMUE. Rubik’s Brand, recurrió la Decisión ante el TG centrándose, inter alia, en los siguientes motivos:

  • La Sala de Recurso no identificó correctamente las características esenciales de la marca.
  • La Sala de Recurso interpretó y definió de manera demasiado estricta el resultado técnico al que está destinado el producto, y apreció de manera errónea la funcionalidad de las características esenciales.

En cuanto al primer motivo, el TG, considera que las características esenciales de la marca se limitan a la forma global del cubo y a la líneas negras y pequeños cuadrados presentes en cada cara de la forma en cuestión, dejando a un lado las diferencias de colores.

En cuanto al segundo motivo alegado por la recurrente, el TG confirma que tanto la forma cúbica como la presencia de las líneas negras, son características necesarias para la finalidad técnica, es decir, resolver el puzle tridimensional. En concreto señala que las “líneas negras representan en realidad una separación física entre los cuadrados, permitiendo al jugador girar cada fila de pequeños cuadrados […]. Sin tal separación física, el cubo no sería más que un bloque sólido, que no incorporaría ningún elemento individual que pudiese desplazarse de manera independiente”. Por todo ello, y siguiendo la estela del caso Lego Juris (C-48/09 P), el TG ha considerado que este famoso cubo no puede beneficiarse más de la protección marcaria en la UE. Sin embargo, cabe cuestionarse si habrá algún otro giro en este rompecabezas.

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