Hemos querido esperar hasta hoy para publicar esta serie de noticias con la esperanza de que nuestros seguidores peruanos se hayan repuesto de las festividades post-clasificación al mundial (y de que los rumores de su exclusión fueran disipados) y puedan disfrutarlas. Como ya no podemos contener más a la multitud, ahí van.

Conclusiones del Abogado General en el asunto “Schrems II”

Sabemos que muchos de vosotros os preguntaréis lo mismo que nosotros: ¿de dónde saca tiempo Maximilian Schrems para iniciar tantas acciones contra Facebook? Ya conocéis, por Lvceninvs, el asunto “Schrems I” por el que se anuló la Decisión Safe Habors con los Estados Unidos y todo lo que vino después.

Mientras tanto, sigue abierto el que denominamos asunto “Schrems II”, cuestión prejudicial presentada por los tribunales de Austria, Estado en el que Maximilian había demandado a Facebook, por lo que parece ser un incumplimiento de contrato celebrado por consumidores derivado del uso de sus datos personales de maneras no autorizadas por el contrato. Maximilian actúa en este proceso representando, además, a otras 7 personas. La cuestión que se plantea es si los tribunales austriacos tienen competencia judicial internacional para conocer del litigio. Al respecto, el Abogado General ha dicho que:

1. El artículo 15.1 R. Brueslas I (ahora art. 17) ha de interpretarse en el sentido de que realizar actividades tales como publicar, pronunciar conferencias, gestionar sitios web o recaudar fondos para el ejercicio de acciones no conlleva la pérdida de la condición de consumidor por lo que respecta a las acciones relativas a la propia cuenta personal de Facebook utilizada para fines privados.

2. Sobre la base del artículo 16, apartado 1, del Reglamento un consumidor no puede ejercitar, junto con sus propias acciones, las acciones en idéntico sentido que le hayan sido cedidas por otros consumidores domiciliados en otros lugares del mismo Estado miembro, en otros Estados miembros o en Estados no miembros.»

Conclusiones generales en el asunto “Facebook”

Por vuestra propia salud mental es conveniente no confundir el asunto anterior con otro caso que involucra a Facebook. Se trata del C-210/16, relativo a la casi difunta Directiva 95/46 en materia de protección de datos personales, en el que el Abogado General nos dice, entre otras cosas, que:

1. el administrador de una página de fans de una red social como Facebook es un responsable del tratamiento, en el sentido de esta directiva, en lo que respecta a la fase del tratamiento de los datos personales consistente en la recogida por esta red social de los datos relativos a las personas que consulten dicha página con el fin de elaborar estadísticas de audiencia relativas a esa página.

2. un tratamiento de los datos personales como el examinado en el litigio principal se efectúa en el marco de las actividades de un establecimiento del responsable de dicho tratamiento en el territorio de un Estado miembro, a los efectos de esta disposición, cuando una empresa que gestione una red social establezca en dicho Estado miembro una filial destinada a garantizar la promoción y la venta de espacios publicitarios ofrecidos por esta empresa y cuya actividad se dirija a los habitantes de ese Estado miembro.

Eficacia extraterritorial de las órdenes de bloqueo de webs

Y como no sólo de datos personales vive el hombre (por ahora), aquí viene un interesante asunto sobre propiedad intelectual que comentamos brevemente la pasada semana. Como recordaréis, en el marco de una demanda por competencia desleal, Google fue obligado por el Tribunal supremo canadiense a desindexar o bloquear el acceso al sitio web canadiense de la empresa demandada desde todas las paginas de su buscador del mundo.

Google entendió que la medida era desproporcionada, pues, al fin y al cabo, se trataba de una contienda que tenía lugar en el mercado canadiense y que, además, atentaba contra la libertad de expresión y de información.

Hábilmente, Google ha solicitado una declaración por parte de un tribunal estadounidense que establezca que no debe cumplir con la medida impuesta por el tribunal canadiense en territorio de Estados Unidos. Y el tribunal le ha dado la razón.  

El litigio permite hacer varias reflexiones interesantes:

  1. Ningún Estado (y ningún tribunal) puede pretender imponer, por sí sólo, sus decisiones a nivel global. Aunque Internet sea global, el poder de los tribunales de ejecutar y hacer ejecutar lo juzgado sigue estando limitado a sus límites territoriales.
  2. En este sentido, los tribunales del Estado donde está domiciliada la persona afectada por la medida a imponer, su ejecución está asegurada (pues se le puede imponer sanciones).
  3. No así, como ocurre en este caso, si la persona afectada está domiciliada en un tercer Estado. En estos casos, es preciso la colaboración de las autoridades de ese tercer Estado. Pero para conseguir esa colaboración, resulta imprescindible que la medida adoptada responda a criterios razonables desde un punto de vista sustancial y procesal. De lo contrario, el tercer Estado se puede negar a colaborar.

A nuestro modo de ver, en el presente asunto, lo razonable hubiera sido que el tribunal canadiense obligara a Google a desindexar el sitio web de la empresa demandada en su buscador google.ca y, en todo caso, se debería haber solicitado el bloqueo del sitio web de la empresa demandada o, para el caso de que estuviera albergado en un servidor en el extranjero, el bloque por parte de los proveedores de acceso canadienses del acceso a ese sitio web.  

En fin, dejándonos de dilemas legales, DJ Sebitas os propone una vuelta a nuestros orígenes para preguntarnos: ¿cuál es la canción con la mejor actuación vocal, de guitarra, de batería y de bajo de toda la historia del rock? La vocal se la lleva Janis por Me and Bobby Mcgee; la de guitarra, cómo no, Mark Knopfler por Sultans of Swing (seguido muy de cerca por Rickie Blackmore por Strange kind of Woman); el premio a mejor bajo se lo lleva John Entwistle, de los Who, por The Real Me (sí, DJ Sebitas ya sabe que hay muchas otras); y la batería se la tendría que llevar el gran David Lovering, de Pixies, pero DJS ha preferido esta genialidad de Love (7 and 7 is), del desconocido Alban “Snoopy” Pfisterer.

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