Este post ha sido elaborado por Miguel Sainz de los Terreros Benzo.

Dicho así sonaría sensacionalista, más aún si el detonante del declive de un gigante empresarial se debe a algo tan inmaterial como su Propiedad Intelectual. Si además añadimos espías chinos, aviones que desaparecen, y dinero bajo cuerda, podría sonar a película de Hollywood. Nada más lejos de la realidad.

Con los tiempos que corren, el auge de las tecnologías y la globalización, elementos tan superfluos pueden dar lugar a que empresas de sectores estratégicos desaparezcan, si no llevan a cabo una buena gestión de su PI. He aquí un ejemplo real, uno de los muchos, de cómo te cargas una gran compañía poco a poco, sin que nadie se dé cuenta. Esta vez sin dar nombres y apellidos, que de eso ya hablaremos.

Que China se propusiera hace años tomar parte del enorme pastel aeroespacial no extraña a nadie. En un sector dominado por dos o tres gigantes, no es fácil entrar, salvo que la víctima lleve años saboreando las mieles del éxito, y con la guardia bajada. Antes de nada, conviene recordar que los términos copiar y aprender, significan lo mismo en chino.

Para la creación de toda una industria aeronáutica que mueve miles de millones, qué mejor forma que tirar de archivo nacional a través de las enseñanzas de Sung Tzu, y su Arte de la Guerra para conseguir no sólo que te enseñen a montar aviones, te abran las puertas a sus secretos más íntimos, y con el tiempo, hasta te lleguen a pagar por ello. Como suena…

Un general sabio se ocupa de abastecerse del enemigo

El idilio empezó con la apertura en China de una escuela de ingenieros superiores de un país occidental. Un hecho así sólo puede traer progreso, beneficios a ambas partes, e intercambios positivos. Es obvio.

Más tarde, llegaría el primer gran negocio: la venta a China de varios cientos de aviones, con la única condición de ser ensamblados en la República Popular. Un pequeño peaje, y una forma para los chinos de “aprender” a trabajar en la industria.

Sin embargo, no hay que menospreciar al gigante de la aeronáutica, pues muchos componentes y elementos esenciales seguían sin ser transferidos, que por algo son quienes son. Es entonces, en el año 2007, cuando sucede algo, cuanto menos extraordinario, y desaparece misteriosamente en China un avión de la misma compañía cuando iba camino de una revisión, para aparecer intacto, días más tarde, y sin explicación alguna. Cosas que pasan.

Está claro que la protección de las patentes en China, la protección de los secretos industriales y su know how, se realizó de aquella manera, en una compañía que vive en gran medida de la innovación, la desaparición de ese avión se interpretó por algunos como un acto para desmontar y volver a montar un aparato, del que quedaban muchas cosas por saber.

Aparenta inferioridad y estimula su arrogancia

Como manifestaba hace años, el que fuera presidente de la compañía aeronáutica: “Con estos acuerdos comerciales los chinos querían nuestra tecnología”.

Total, a quién le importa. En una sociedad tan cortoplacista como la actual, sólo importa vender más, y si el precio es contar algún secreto, se cuenta. Ni que decir tiene el ahorro que supone tener cadenas de producción en China, que en occidente somos son muy caros, y además dados a la huelga.

Tan duro como suena. La venta de la esencia de una compañía no solo se regalaba, sino que se reconocía en público. Pero no culpemos sólo a ellos, eso ocurría, y nadie era consciente, no era más que un mal asesoramiento, o peor aún, cierta ignorancia.

El que llega primero al campo de batalla espera la llegada del enemigo fresco para combatir

Siendo justos, conviene echar un capote al gigante de la aeronáutica. Una compañía sujeta a las normas del mercado, a las distintas leyes, y a la competencia de un sector en el que las leyes están por hacer en gran medida, enfrentándose a todo un experto, que jugaba con sus propias reglas, y que en silencio movía las fichas sin que nadie se diera cuenta. Sin duda alguna, una jugada maestra.

Toda guerra es engaño

El haber perdido el secreto de toda su tecnología, en favor del país asiático, no supone sólo una falta de visión por parte de los directivos, sino que, además, y dadas las características del mercado de la república popular, puede dar lugar a que cuando irrumpan en el mercado los ya famosos aviones comerciales chinos, lo hagan de forma arrolladora, y suponga el inicio de un declive anunciado, y más que evitable, dando lugar a la estocada perfecta.

A día de hoy, China ya ha presentado su primer avión comercial, el C919, a cuya inauguración asistió hasta el primer ministro chino. El C919, posee además unas características muy similares a uno de los más famosos aviones comerciales, y aparece con ganas de competir. Además, se ha dado a conocer un proyecto aún más ambicioso para el 2029, el primer avión chino de largo alcance, el C929, todo un competidor para los dos grandes del mercado. Por su parte en la compañía aeronáutica en cuestión todo sigue igual, con el desarrollo de su avión más innovador. Avión que ha costado millones de euros en un afán de competir con el otro gigante del sector, y que desde el 2016 se monta en China.

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Desde la Asociación de Antiguos Alumnos del Magister Lvcentinvs y la Universidad de Alicante (España), información actualizada sobre los avances en materia de propiedad intelectual y de Derecho internacional privado para juristas europeos e iberoamericanos.

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