Este artículo ha sido preparado por Maria Romero Antimo y Alessio Balbo di Vinadio, alumnos del Magister Lvcentinvs.

La palabra Blockchain hoy en día genera confusión ya que la mayoría de personas no saben de qué se trata o para que sirve; de hecho, algunas personas creen que únicamente se trata de la tecnología que permite el funcionamiento de las Bitcoin.

Para explorar mejor estos conceptos, primero debemos entender que las monedas virtuales son una realidad que hoy en día permite a los usuarios entre muchas otras cosas, evitar a las entidades bancarias para realizar muchos tipos de operaciones financieras. Es decir, no hace falta utilizar los medios tradicionales para hacer inversiones y/o movimientos en cualquier moneda virtual, sólo resulta necesario registrarse en una de las plataformas p.e. Coinbase, Bitcoin Wallet,  Kraken, entre otros para acceder a la compra de estas monedas virtuales y enlazarla con una tarjeta de crédito o cuenta bancaria.

 Pero, ¿cómo funcionan? Pues bien, estas monedas virtuales como lo son las bitcoin, ethereum, ripple o litecoin, necesitan de una tecnología llamada “Blockchain”, por lo que este artículo se centrará en explicar dicho concepto así como sus implicaciones en el marco de la Propiedad Intelectual. Las fluctuaciones de las monedas virtuales, como “bitcoin”, se deben a las inversiones hechas por los diferentes usuarios. Es decir, mientras más usuarios invierten, el valor de la moneda aumentará.

Ahora bien, ¿cómo funciona Blockchain? Dan Tapscott, escritor del libro Blockchain Revolution: How the Technology Behind Bitcoin Is Changing Money, Business and the World intentó definir la Blockchain como “[…] a vast, global distributed ledger or database running on millions of devices and open to anyone, where not just information but anything of value money, but also titles, deeds, identities, even votes can be moved, stored and managed securely and privately. Trust is established through mass collaboration and clever code rather than by powerful intermediaries like governments and banks”.

Básicamente se trata de un libro de contabilidad a través del cual toda transacción queda registrada en el sistema, donde cada transacción puede ser accedida por cada uno de los usuarios de una plataforma que utiliza la tecnología Blockchain. El acceso a los datos se hace de forma totalmente anónima, como los usuarios son identificados con direcciones compuestas de 30 o más números que cada usuario puede elegir y tiene la posibilidad de revelarse o quedar anónimo. Además, cada transacción queda permanentemente grabada en la base de datos ya que son ligadas a otras transacciones (de aquí deriva el nombre “chain”, “cadena”), y puede ser encontrada en la plataforma para los otros usuarios a través de algoritmos que permiten la búsqueda de dichas transacciones (siempre de forma anónima).

La posibilidad de almacenar datos personales e industriales en una base de datos segura y completa, lleva a cualquiera a imaginar todas las implicaciones que ese tipo de tecnología podría tener sobre el futuro de los negocios en muchos sectores. La utilización de la Blockchain empezó con los Bitcoin, sin embargo, recientemente se ha comenzado a aplicar a otros servicios, donde se necesita visualizar la “transacción” y las partes involucradas en la misma. Para citar algunos ejemplos, en Latinoamérica, una start-up denominada Democracy Earth, que tiene como objetivo la lucha contra la corrupción, desarrolló un sistema de votación a través de internet.

Dentro de la plataforma de las Bitcoins, Blockchain es utilizada para visualizar transacciones de manera segura y transparente en una base de datos encriptada para la seguridad del sistema en sí mismo así como para evitar el double spending o doble gasto (es decir cuando un usuario malintencionado intenta gastar sus bitcoins en dos destinatarios al mismo tiempo).

Para demostrar la magnitud de las implicaciones de la Blockchain, una reciente colaboración entre Google y Visual Edition, denominada Editions At Play, utiliza la tecnología Blockchain para la difusión de su libro A Universe Explodes en forma de ebook, con la posibilidad de prestar ese libro como si fuera tangible, físico. En ese caso, la Blockchain registra cada acto de préstamo, exactamente como hace con las transacciones de las Bitcoin. El libro tiene la posibilidad de ser prestado hasta por 100 veces y puede ser leído sobre dispositivos móviles.

Otro sector en el que la Blockchain recientemente ha tenido particular éxito es en la industria musical. En la industria musical, de hecho, la Blockchain actúa como un sistema de registro de transacciones dentro del cual la información es distribuida a través de una amplia red pública. Un brillante artículo de Sarah Pérez en la página de TechCrunch del 26 abril de ese mismo año cuenta cómo Spotify está intentando resolver su problema de remuneración a los artistas a través de una plataforma que utiliza la tecnología Blockchain (esta plataforma se llama Mediachain Labs).

Sarah Pérez comenta cómo el año pasado la plataforma sueca solucionó el conflicto que tenía con la National Music Publishers Association (NMPA– entidad de gestión colectiva estadounidense) en relación con las licencias mecánicas, en sustancia regalías no remuneradas. Una licencia mecánica otorga los derechos de reproducción y distribución de composiciones musicales que están protegidas bajo la ley de Propiedad Intelectual para su uso privado (compensación por copia privada). Estos derechos permiten el uso de composiciones musicales en CDs, LPs (vinilos), cassettes compactos y en ciertas plataformas digitales. En resumen, faltaba una base de datos que permitiera un control sobre el número de reproducciones musicales que hacían los usuarios de una manera segura y transparente. Al final, el conflicto se resolvió con un pago por parte de Spotify de aproximadamente 30 millones de dólares a la entidad estadounidense (los datos oficiales no fueron comunicados).

El problema de las reproducciones en plataformas como Spotify y Apple Music, por enumerar las más famosas, es muy actual y complicado de resolver, ya que es muy difícil llegar a una remuneración equitativa sobre las reproducciones que se hacen en las mismas. Una buena parte de la música que está en estas plataformas, de hecho, se presenta sin licencia, lo que significa que, tristemente, Spotify sube canciones sin solicitar licencia a los legítimos titulares, quienes tienen los derechos de explotación (se estima que un 25% de las canciones presenta esta problemática). Sin embargo, en este sector ya existen empresas que se ocupan de la recuperación de las regalías que no están remuneradas, como por ejemplo Audiam. Se trata de una sociedad estadounidense, la cual estima que el 85% de las regalías sobre internet no están remuneradas, lo que puede representar de un 25 a 35% de los ingresos anuales de los titulares de derechos de explotación.

El problema de la comunicación interactiva (Art. 20.2, letra i de la Ley de Propiedad Intelectual) no se limita exclusivamente a Spotify, sino que también se expande a una de las páginas web con más tráfico en la red a nivel mundial, YouTube, por lo que podemos establecer que el problema es relevante. La belleza de la tecnología Blockchain es precisamente esa, permitir el acceso a una base de datos segura y transparente que registre todas las transacciones así como todas las veces que se escucha una canción y localice a los legítimos titulares de derechos para su remuneración equitativa y única.

La mención de estos ejemplos actuales, permite concluir que las implicaciones que conlleva la Blockchain son muchas. Solo hace falta esperar unos años para observar su evolución en los diversos sectores.

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