Este artículo ha sido preparado por Vito Pati, alumni del Magister Lvcentinvs.

“Potius sero quam nunquam” escribía Tito Livio en su “Ab Urbe Condita” refiriéndose a la necesidad, para los patricios, de poner un freno a la siempre creciente adquisición de poder por parte de los tribunos de la plebe.

Quizás los profesionales que trabajamos en propiedad intelectual tendríamos que hacer citaciones más actuales que las de un libro escrito antes del año 0. Pero los romanos son los romanos, sobre todo para un italiano que ha estudiado y trabajado en la ciudad eterna durante varios años.  

Mejor tarde que nunca” es la traducción de la frase mencionada arriba. Y “mejor tarde que nunca” es lo que el “Consorzio di tutela della Mozzarella di Bufala Campana Dop” habrá pensado después de que el Tribunal de Salerno emitió su decisión definitiva en el procedimiento judicial por actos de competencia desleal en daño de la DOP Mozzarella di Bufala Compana. ¡Procedimiento que inició hace 16 años!

(No sé muy bien si lo más relevante de la noticia es la sentencia en sí o el hecho de que los jueces italianos hayan tardado lo que más o menos tarda un niño en hacerse adulto).   

Todo empezó en el mes de julio del año 2000, cuando algunos inspectores del “Consorzio di tutela” descubrieron que una cooperativa agrícola de un pequeño pueblo campano utilizaba en sus envoltorios, y sin autorización, la marca colectiva “Mozzarella di Bufala Campana” conjuntamente con otro signo que consistía en la misma marca y debajo el nombre de la empresa infractora.

Este último signo, según las palabras de la misma sentencia, “imitaba servilmente” la marca colectiva anterior.

Hay que precisar al respecto que la imitación servil de la apariencia de un producto es, según el art. 2596 del código civil italiano, un acto típico de competencia desleal.

El Consorzio solicitó y obtuvo rápidamente la aplicación de medidas cautelares y la empresa infractora tuvo que dejar de utilizar los signos.

La que iba a ser la decisión definitiva tardó unos años más…

El demandante solicitaba que la infractora fuese condenada al cese definitivo en el uso de los signos así como a la indemnización de daños y perjuicios.  

Los signos utilizados por la demandada eran idénticos (o casi idénticos, ya que uno iba acompañado por el nombre de la cooperativa) a la marca colectiva del Consorzio y el Tribunal concluyó que entre ellos no existía ningún elemento de diferenciación que los consumidores pudieran percibir al momento de la compra.  

En relación a la posición de los consumidores, la sentencia hace expresa referencia a la siguiente decisión de la Corte di Cassazione Italiana (Cass., 21 novembre 1998, n. 11795):

“con el fin de aceptar la existencia del riesgo de confusión entre los productos por imitación servil, es necesario que la comparación entre éstos se realice no por medio de un examen analítico y separado de los elementos que caracterizan los signos, sino que, por medio de una evaluación global, poniéndose desde el punto de vista del consumidor y teniendo en cuenta que la elección de un producto puede estar determinada por percepciones inmediatas y solicitaciones sensoriales superficiales más que por datos objetivos”.

Así, el Tribunal remarca que lo que hay que tomar en cuenta, aparte del nivel de semejanza entre los signos enfrentados, es el nivel de atención del público destinatario, el cual, a la hora de adquirir un producto alimenticio normalmente disponible en supermercados, no prestará un nivel de atención particularmente elevado a los signos que aparecen sobre los envoltorios.

El consumidor de “mozzarella” elegirá de forma más bien rápida el producto que quiere adquirir, empleando un nivel de atención medio y sin poder detectar de forma adecuada u objetiva todos los elementos distintivos presentes en el envoltorio del mismo.

El juez concluyó por lo tanto que el uso no autorizado de esos signos representaba un típico acto de competencia desleal, es decir una imitación servil de la marca colectiva Mozzarella di Bufala Campana”.

Como hemos dicho, la sentencia tardó 16 años en ver la luz, pero el Director del Consorzio es igualmente entusiasta: se trata de una decisión importante, que puede sugerir una nueva vía para tutelar las denominaciones de origen también en los mercados exteriores”.

En calidad de “buongustaio” (persona que aprecia la buena comida) y de cultor de la Mozzarella di Bufala original no puedo más que alegrarme por el contenido de la decisión.

En calidad de jurista, que entiende algo de propiedad intelectual, me pregunté porque los abogados del Consorzio habían elegido la vía de la competencia desleal y no la de la infracción marcaria o uso no autorizado de una DOP.  

La respuesta es muy simple: el procedimiento judicial empezó en el año 2000, mientras que el Consorzio registró su MUE solo en el 2007. Por lo tanto el mismo no disponía de ninguna marca de la Unión Europea en su defensa cuando la infracción tuvo lugar.

La marca nacional se había registrado ya en el 1998, pero hay que considerar que el “Codice della proprietà industriale” italiano entró en vigor solo 7 años más tarde.

Dicho código estructuró y simplifico la materia de la propiedad industrial e intelectual, ya que antes la misma resultaba disciplinada por normas diseminadas en diferentes textos legales, las cuales fueron abrogadas y reunidas en el código, más sencillo y de fácil aplicación.  

Antes del 2005 quizás no era tan aconsejable, en Italia, confiar en el sistema de propiedad industrial e intelectual, aún demasiado fragmentado y formado por normas cuya aplicación práctica podía llevar a resultados inesperados y poco agradecidos.

El Consorzio disponía también de una DOP, registrada en el 1996.

Sin embrago en aquel entonces y por las mismas razones explicadas arriba, la protección otorgada a las DOPs en territorio italiano no era tan fuerte como hoy y es probablemente que por esto los abogados del Consorzio decidieron confiar más en las normas del Código Civil en materia de competencia desleal.

Pero en el fondo lo que cuenta es el resultado final. Y como nos dijo uno de los mejores profesores del Magister, en los tribunales no siempre hay que ganar 10 a 0, con ganar 1 a 0 dejas igualmente contento a tu cliente.

Si la misma situación tuviese que presentarse hoy, los abogados del Consorzio reaccionarían probablemente de otra forma, demandando la empresa por infracción de marca o uso no autorizado de una DOP, más que por competencia desleal. O quizás combinando las varias acciones.

Desde Lucentinus esperamos que el Consorzio salga siempre ganador de todas las batallas legales en defensa del buen nombre de la “Mozzarella di Bufala Campana DOP”.

Al mismo tiempo invitamos todos los lectores a buscar la mejor pizzería italiana de la ciudad y disfrutar una sabrosa pizza Margherita con tomate, albaca y claramente una buena dosis de Mozzarella di Bufala Campana (¡la original, se sobrentiende!).  

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