En Lvcentinvs seguimos a vueltas con las eventuales consecuencias prácticas que puede tener la jurisprudencia del TJUE en materia de enlaces a contenidos web. El otro día el Profesor Ramirez puso encima de la mesa la cuestión de si embeber un reproductor de Spotify en una página web podría ser constitutivo de infracción de copyright.

Lo que comenzó siendo un correo dirigido al resto de miembros del Blog, ha terminado siendo la excusa para contaros mi opinión al respecto y para fomentar el debate entre nuestros lectores, que cada día son más.

Todo ello para el amejoramiento y mayor gloria de la Propiedad Intelectual.

Entonces ¿Embeber una lista de Spotify es infracción o no?

Nuestro punto de partida debe ser la santísima trinidad de la comunicación al público, es decir, las Sentencias en los asuntos C-466/12 “Svensson” (reseñada por Aurelius aquí) y C-160/15 “GS Media” (comentarios Lucentinos aquí y aquí) y el Auto en el Asunto C-348/13 “BestWater” (en francés).

Spotify es un servicio de música en streaming, bajo suscripción, que cuenta con la autorización de los derechos de los titulares, por tanto, el punto de partida es que el contenido es de naturaleza lícita.

Si seguimos la doctrina que emana del asunto “BestWater”, incluir un link a un contenido protegido mediante embebido o “framing” no es por si mismo un acto de comunicación al público si no se dirige a un público nuevo y no se comunica por medios técnicos que difieren de los utilizados para la primera comunicación. Entiendo que este último aspecto no resulta particularmente problemático en el caso de Spotify, que provee al titular de la web con una funcionalidad análoga a las ofrecidas en su web y en su aplicación.

A mayor abundamiento, “Svensson” explícitamente da su bendición a la técnica del “framing” o similares cuando dice en su párrafo 29 “esta conclusión no se vería afectada por el hecho de que el tribunal remitente comprobase (…) que, cuando los internautas pulsan sobre el enlace de que se trata, la obra aparece dando la impresión de que se muestra en la página en la que se encuentra el enlace mientras que dicha obra procede en realidad de otra página”.

Sin embargo, en lo concerniente a la comunicación al público, con “Svensson” hemos topado. “No constituye un acto de comunicación al público, a efectos de dicha disposición, la presentación en una página de Internet de enlaces sobre los que se puede pulsar y que conducen a obras que pueden consultarse libremente en otra página de Internet”.

En el presente supuesto, los contenidos que Spotify ofrece no son libremente accesibles. Tanto la web como la aplicación de Spotify requieren un registro previo. En otras palabras, usuarios que no podrían acceder al contenido en su primigenia comunicación al público (porque no tienen cuenta de Spotify) podrán hacerlo gracias al reproductor embebido en la web de un tercero.

En ese caso, es innegable que el público de la ulterior comunicación vía web es distinto, o, al menos, potencialmente distinto, al de la primera comunicación, es decir, nos encontramos ante un “público nuevo” en palabras de la precitada Sentencia Svensson y por tanto, ante un acto de comunicación al público en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29/CE.  

Consecuentemente, el embebido de un reproductor de Spotify en la web es un nuevo acto de comunicación al público que requiere autorización del titular de los derechos de autor ergo una conducta potencialmente infractora de los derechos de autor, si se hace sin autorización del mismo.

¿Cambiaría algo si la comunicación se hace con o sin ánimo de lucro?

Vaya por delante que el concepto de ánimo de lucro en internet es casi inabarcable. Cada día surgen nuevas alternativas para monetizar directa o indirectamente los contenidos que se publican en la web. Y el TJUE se cuida muy mucho de dar una definición o al menos unas directrices a propósito del mismo.

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Lo cierto es que todavía la jurisprudencia europea no se ha pronunciado con respecto a comunicaciones al público de contenido lícito, por lo tanto sólo podemos teorizar.

De la Sentencia “GS Media” se puede extraer una cierta voluntad de “penalizar” o, al menos, exigir un mayor nivel de diligencia al sujeto que realiza la comunicación al público con ánimo de lucro. Si tal nivel de exigencia se predica con respecto del conocimiento de la licitud o no de los contenidos, cabría esperar un estándar similar con respecto a la existencia (o no) de un nuevo público.

¿Quién es el que comunica al público?

Cuestión distinta, a mi modo de ver, la delimitación del sujeto que realiza esa comunicación al público. En este caso, la jurisprudencia no aclara excesivamente las cosas, ya que si bien es cierto que es el titular de la web el que “comparte” su lista de reproducción en su web, es Spotify quien le faculta a hacerlo.

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Por un lado, podría entenderse que el titular de la web se beneficia de su condición de titular de una cuenta para hacer accesibles sus listas de reproducción al nuevo público, sin embargo, y teniendo en cuenta el tenor literal de la Sentencia Svensson y su razonamiento subyacente (ver p.31) parece que el hecho de que el titular comparta un acceso facilitado por Spotify sin la necesidad de circunvalar medidas de protección debería eximir al titular de la web de la responsabilidad.

Mi tesis es que Spotify realiza dos comunicaciones al público distintas, la primera, con pleno acceso a todo su catálogo, con el límite del requisito de registro previo, y la segunda a través del reproductor embebido, limitando el acceso a las listas de reproducción del usuario que las comparte (que, salvo error por mi parte, podría ser, al menos potencialmente, la totalidad del catálogo).

La limitación a 30 segundos de la reproducción de cada canción que impone Spotify podría ser suficiente para entender que es un supuesto de “fair use” en el caso de EEUU, sin embargo, a mi juicio, tiene difícil acomodo en el sistema europeo de copyright como argumento para encuadrarlo dentro de una limitación o excepción.

En cualquier caso esto es una interpretación personal que no tiene garantía de ser la que puedan hacer los tribunales. Tengo curiosidad por ver si los contratos con los titulares de los derechos registran esta posibilidad o no, en cuyo caso sería altamente recomendable incluirlas, si yo fuera Spotify. Adicionalmente, el hecho de limitar la comunicación al público mediante reproductores embebidos a usuarios logados, sería una buena fuente de información sobre el comportamiento de sus usuarios en la web.

En conclusión, embeber un reproductor de Spotify en una web debe ser entendido como un acto de comunicación a un nuevo público, susceptible de generar responsabilidades en materia de derechos de autor. El riesgo es potencialmente mayor en casos en los que se haga con ánimo de lucro y no está muy claro si el que realiza tal comunicación es el titular de la web o Spotify, aunque me inclino por esta última.

Para los valientes, como colgar un reproductor de Spotify en tu web aquí.

2 Comentarios

  1. Hola buenos días,

    No estoy de acuerdo del todo con la conclusión, y ahora lo razono;

    En primer lugar, Sportify tiene dos servicios, uno gratuito, por el que accedes a su catálogo a cambio de escuchar publicidad y otro de pago, por el que a parte de otras ventajas se te elimina la publicidad.
    Por lo que debemos entender que el acceso a la música no es restringido, es decir todo el mundo tiene acceso al catálogo de spotify con la única condición de indicar un mail y una contraseña o teniendo una cuenta de Facebook, por lo que entiendo que no debería entenderse como público nuevo, o que esa comunicación generase una pérdida patrimonial a sportify.

    Además en las playlist el widget de sportify te permite escuchar 30 segundos de la canción y luego te remite a su web o app por lo que ya deberías registrarte de manera gratuita, por lo que entiendo que esa comunicación publica, limitada 30 segundos, es algo permitido por spotify a modo de publicidad de su servicio.

    De todas formas me parece un tema muy interesante el tema y su argumentación.
    Yo también me he planteado dudas como, si una radio emite dentro de su podcast una canción desde se cuenta de spotify, esta haciendo una comunicación nueva, yo interpreto lo mismo que este caso, pero no lo puedo afirmar porque no he encotrado ninguna sentencia que me de o me quite la razón.

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