José Manuel Otero Lastres (1947) nació en Cee (La Coruña) y reparte su vida entre sus pasiones: la familia, el derecho de la Propiedad Industrial, la literatura y el Real Madrid, del que no es sólo miembro de su junta directiva, sino también forofo ejerciente.

Ha desarrollado su carrera íntimamente ligado a la Universidad, primero a la de Santiago, donde estudió y donde dio sus primeros pasos en el Instituto de Derecho Industrial, y, posteriormente, a la de León y Alcalá, donde es actualmente catedrático.

Acercarse a “Manel”, como cariñosamente nos deja que lo llamemos, es acercarse a la historia viva de nuestra disciplina, y a un orgulloso discípulo de Fernández-Novoa. Escuchar al profesor Otero Lastres es una auténtica delicia y el cariño que le profesa al Magister y a sus antiguos alumnos es mutuo.

Por todo ello, y gracias a su amabilidad, dos culés y un madridista (para equilibrar fuerzas en caso de que el debate futbolístico se nos fuera de las manos) nos armamos de una grabadora y cervezas para compartir un ratito de charla con él con la excusa del X aniversario del Blog. Este es el resultado.

El Blog Lvcentinus nace en Julio de 2006 como respuesta a las Sentencias GAT y Roche Nederlanden y al proyecto de Ley Propiedad Intelectual. ¿Cómo ha cambiado el mundo de la Propiedad Intelectual desde entonces?

Para mí muy favorablemente, por dos razones muy interrelacionadas. El primero, porque la Propiedad Industrial, que era irrelevante en la universidad -era una parte de la asignatura de derecho mercantil-, ha ido adquiriendo cada vez más relevancia, ha ido teniendo cada vez más vocaciones, se han creado más obras, la Unión Europea a través del TJUE ha ido dictado una sentencias francamente buenas…  

Hoy, la jurisprudencia de Propiedad Industrial a través del Tribunal Supremo, de las Audiencias Provinciales y de los Jueces de lo Mercantil está creando un derecho de un altísimo nivel.

Porque otra de las cosas buenísimas ha sido la creación de los Jueces de lo Mercantil, que saben muchísima PI, te den o no la razón.

“Hoy, da gusto leer una sentencia, estés o no de acuerdo con el fallo”

Hoy da gusto leer una sentencia, estés o no de acuerdo con el fallo, hay una fundamentación muy sólida, y de eso somos responsables todos los que estamos en la PI, los que estudiamos, los que publicamos, los que pleiteáis, los que presentáis los casos. Todos estamos elevando a un nivel de gran altura científica a la PI.

¿Cuál ha sido el mayor hito en estos diez años, desde tu punto de vista?

Creo que son las reformas de la normativa europea que cristalizaron el año pasado, la Directiva y el Reglamento (N. del R. De marcas) que han ido incorporando todo este acervo doctrinal y jurisprudencial y han mejorado con mucho los textos anteriores.

Otro hito son los ADPIC, porque lo que hacen es, a diferencia del Convenio de París, que obligaba a reconocer los derechos, dar un contenido mínimo a los derechos de Propiedad Industrial.

Desde el punto de vista práctico hablas de que se ha producido una mejora en España, pero, hablando de los ADPIC, ¿consideras que ha sucedido lo mismo, por ejemplo en Latinoamérica?

Yo en Latinoamérica me he llevado una sorpresa, y es que son más modestos que los españoles, y dan la impresión de saber menos de lo que saben, y saben mucho, pero son educados. A medida que van preguntando te das cuenta de lo que saben.

Sí que noto que a través de nuestras y sus idas y venidas, y sobre todo los manuales, cómo el de Fernández Novoa, se ha ayudado a asentar las bases de la Propiedad Industrial. Yo estoy notando que allí, como aquí, está mejorando muchísimo el nivel de la disciplina.

De hecho no es raro ver sentencias en Latinoamérica que citan al propio Fernández Novoa u otros, cosa que aquí es bastante extraño.

Tienen hasta esa humildad, de reconocer que la jurisprudencia está por detrás de la doctrina. Aquí parece que lo que dicen los jueces está por encima de todo, y hay muchas veces que ellos no beben de la nada, sino que estudian lo que hacemos todos los que estamos en la disciplina.

Hay una extensión y una subida de nivel general de todo lo que se produce en lengua castellana. No solo lo español, sino también lo latinoamericano.

En los últimos años ¿cuál ha sido el hito a nivel profesional, anecdótico o no, que recuerdas con más cariño?

El mejor recuerdo que tengo es mi intervención defendiendo a SEAT en un conflicto con FIAT que decidió la Cámara de Comercio Internacional en París. FIAT demandó a SEAT por diecisiete puntos, yo defendí a SEAT con su equipo de abogados.

Lo que se controvertía era si el Ronda de SEAT suponía un restyling del Ritmo, es decir, las modificaciones en la panelería diferenciaban la apariencia externa con respecto al original. Se me ocurrió pintar el Ritmo todo de negro y el Ronda todo de negro y en amarillo aquello que era completamente distinto, lo que habíamos modificado, y organizar una inspección ocular con los tres árbitros.

“por aquel caso gané más que en tres años dando clase en la universidad”

Se veían setenta y tantos puntos amarillos, entonces el tribunal falló, por unanimidad, incluso el árbitro de FIAT, que SEAT había re-estilizado el Ronda, desestimando los diecisiete puntos. Me llenó de orgullo, yo entonces era profesor en León y por aquel caso gané más que en tres años dando clase en la universidad.

(N. del R. podéis ver las fotos del Ronda, que actualmente se encuentra en la colección de SEAT ubicada en la antigua fábrica de SEAT en la Zona Franca de Barcelona aquí)

Normalmente se dice que el arbitraje no es recomendable para los casos de infracción.

En este caso había un contrato en el que FIAT se había comprometido a comprar todas las acciones de SEAT, y entonces se produjo la primera crisis del automóvil del año 82, y FIAT se retractó de la compra, por lo que SEAT, además de la indemnización solicitó, para asegurar su viabilidad, que le permitiera desarrollar el Ronda re-estilizando el Ritmo, con el motor System-Porsche.

Fue un asunto precioso y además tuve enfrente a Fernández Novoa y a Gómez Segade.

Todo quedaba en casa…

Sí, pero ellos no eran expertos en diseño y yo sí, (se ríe) ahí quedó patente.

¿Cómo imaginas el mundo de la PI dentro de 10 años?

Para mirar para el futuro hay que mirar para el pasado y dar un salto. Yo creo que, cuando yo empecé, había una tarta pequeña para muy pocos.

A medida que ha ido evolucionando aumentó la tarta, pero también el número de personas que querían comer de la tarta, y dio para todos. Yo creo que la tarta va a aumentar muchísimo en el futuro, porque hoy los DPI tienen una influencia en el tráfico económico enorme, son determinantes del éxito comercial.

Yo preveo un futuro muy halagüeño, con una diferencia, la gente está muy bien preparada.

La única mancha negra que veo es que como los despachos van a la caza de la minuta, hay gente no especializada que se atreve con la materia. Cuando te encuentras con un especialista da gusto, pero cuando te encuentras con uno que no sabe, tienes que hacer ver al juez (el núcleo de la cuestión) y eso que los jueces han mejorado mucho.

Si nos permites preguntarte, hay tres cuestiones muy relevantes sobre las que nos gustaría conocer tu opinión: el primero es el creciente grado de complejidad de la materia, el segundo es el rol de la EUIPO, y el tercero es el Tribunal Unificado de Patentes.

Creo que se está complicando muchísimo la materia sobre la que recaen las patentes. El derecho de patentes cambia poco. Cada vez va a ser más importante que los despachos sean multidisciplinares. Que haya juristas, economistas y científicos. Eso va a ser impepinable. Actualmente existen agencias que se apoyan en otros profesionales de manera puntual, pero no es una formación equilibrada de las tres patas de este taburete.

“En el tema de las patentes vamos (por España) a perder el tren”

En el tema de las patentes vamos (por España) a perder el tren, primero por quedarnos fuera de la patente unitaria y dos, porque al quedarnos fuera, no conseguimos un tribunal de patentes, que pudiera compensar la ausencia de la lengua española. Pero eso se negoció como se negoció.

Yo voy a deciros que no me parece excesivamente determinante, porque España no es un país generador de invenciones patentables -sí de modelos de utilidad-, y para eso nos vale la ley española. Ahí puede haber un pequeño campo.

Yo no pondría nuestras esperanzas en la patentes, más en las marcas y en el diseño, que va a ser cada vez más importante, porque la competencia se está haciendo feroz en precio y calidad, y el principal elemento competitivo de los mercados maduros es el diseño. Va a compensar invertir en diseño y por tanto en protección. Y ahí España, como país mediterráneo, somos punteros: la moda, los juguetes, los muebles… Esa es una fuerza que bien canalizada puede dar mucho a la Propiedad Industrial.

Es verdad que la EUIPO cada vez va a tener más peso porque las marcas de la Unión Europea están desplazando a las marcas nacionales. Hay un aspecto muy relevante que son los litigios de nulidad y las oposiciones, donde hay campo para los abogados. Creo que va a ser bueno porqué va a haber más gente que, quedándose en Alicante, tenga un filón profesional bueno.

“el tema de la representación de la marca ha ido a peor y va a generar más conflictos”

Me parece que los textos que se acaban de reformar a finales de 2015 no son lo mejor que podrían haber hecho. En mi opinión, por ejemplo, el tema de la representación de la marca ha ido a peor y va a generar más conflictos, aunque el conflicto para los abogados malo no es, vivimos de eso.

Lo que hace la Unión Europea, en lugar de exigir que las marcas sean representables visual y auditivamente, que son los dos sentidos por los que se perciben hoy las marcas, hace una formula extrañísima, ¿y la razón cuál es? Que estamos en un momento de evolución tecnológica y puede llegar el momento en el que la tecnología nos permita captar por otros sentidos signos que podrían constituir marcas. Pero, mire, no podemos generar inseguridad hasta que llegue ese momento, que no sabemos si llegará, ni cuándo, ni cómo.

Puede decirse que este es uno de los pocos casos en los que el derecho se ha adelantado a la realidad.

Justo. Que es rarísimo. El derecho es un posterius, nunca un prius. El derecho va por delante de la realidad, cosa que es extrañísima. Tienes toda la razón.

¿Cuándo empezó tu vinculación con el Magister y qué ha supuesto para ti?

Yo estoy encantado porque repetí siempre y sigo repitiendo que esta es la clase que más me gusta de todas las que doy al año, porque es la gente más preparada, la gente que entiende todo lo que dices, la gente que te plantea lo que otros no te plantean. Vengo feliz y me vuelvo feliz.

Yo vengo cuando ya se ha visto todo y me lo paso como un enano.

En los cursos veo que hay mucha personalidad, cuatro o cinco líderes que marcan la impronta del curso, brillantes. Yo me acuerdo de un argentino, Gabriel Martínez Medrano… vaya cabeza que tenía ese c***. Hay varios alumnos que me han dejado un gran recuerdo, y eso termina marcando una impronta.

Este curso (por la XXII promoción) son muy de su generación, gente bien preparada pero más bien tímida. Cuando estás en una clase, hay personas que te llaman la atención según llegas, porque irradian personalidad y, esos, normalmente son muy brillantes. Las generaciones actuales son menos críticas.

¿Qué destacarías del Magister Lvcentinvs que lo hace distinto a otros másters de Propiedad Intelectual?

Yo estoy convencido de que es el mejor máster de España. Este año hay un alumno que me vino a ver al final de la clase y me dijo, “mire, estoy agradecidísimo de que me haya recomendado este Máster, estoy aprendiendo muchísimo y estoy encantado…”

“Yo estoy convencido de que [el Magister Lvcentinvs] es el mejor máster de España”

Este es un Máster de muchísima calidad, en parte porque, en contra de lo que pudiera parecer, hay muchos profesores y eso tiene la gran ventaja de que a ti la lección de oposición te la hace el tipo que resuelve oposiciones, desde un punto de vista práctico total.

Yo estoy muy convencido de la utilidad de la Asociación de Antiguos Alumnos y de la red que se ha creado, y se nota cuando alguien lo siente y tiene compromiso con ella (referido a Gilberto). Tenéis un nivel en la materia muy alto y esto es una cuestión de lobby y de marca de calidad, porque estás seguro de lo que ofreces. Además me parece fantástico lo de que queráis organizar un homenaje a Fernández-Novoa, contad conmigo.

¿Qué otro aspecto podría mejorar? Pues veréis, hay dos tipos de enseñanza: la puramente descriptiva, en la que uno describe lo que hace, lo cual es muy importante, y la enseñanza crítica, basada en la investigación, en la que estudias, analizas, criticas la norma y enseñas la crítica.

“YO ESTOY MUY CONVENCIDO DE LA UTILIDAD DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y DE LA RED QUE SE HA CREADO”

Ahí lo importante no es tanto el conocimiento que transmites, cuanto el camino que muestras al alumno de cómo se llega al buen conocimiento. No aceptas lo primero que te dicen. Lo que dice la ley es importante, pero puede dejar de decirlo, por ejemplo, que las marcas tenían que ser representables gráficamente – ahora lo dice peor todavía- pero, ¿por qué dejó de decirlo? Porque la doctrina lo criticó, dijo que era un elemento que generaba inseguridad jurídica.

Das a entender que en el Master hay pocos académicos y muchos prácticos ¿Por qué esta opinión tuya?

Bueno, tampoco conozco a todos los profesores. Sí que sé que hay algunos de la Escuela de Valencia… A esos no me refiero. A los que tengan detrás una carga de investigación, que hayan penetrado en la esencia de las figuras y que sean capaces de criticar las figuras desde sus fundamentos, no. Yo me refiero a los prácticos, a los que aceptan lo que dice la ley y ya está.

“yo en mi vida di una conferencia hasta que fui catedrático”

Porque, mirad, una de las cosas que me extrañan muchísimo actualmente es que yo en mi vida di una conferencia hasta que fui catedrático. ¿Por qué? Porque se partía de la base de que uno que no fuera catedrático no tenía auctoritas  para ello.

Hoy cualquiera con un power point te da una conferencia. Pero te la describe, y a mí no me hace falta la descripción, la leo. Analíceme usted críticamente, eso es lo que me parece enriquecedor.

Esto último lo digo por mi experiencia de vida, toda una vida dedicada a la enseñanza. Para enseñar tienes que saber mucho, y para enseñar no basta con que describas una institución, tienes que enseñar el método, el camino, esto es lo que significa “método” en griego, el camino a través del cuál se llega al conocimiento. A ese o a otro, pero tu tienes que enseñar un camino de razonamiento, y casi siempre ese camino está en los fundamentos de la figura: para qué sirve, qué función cumple, para qué la queremos… son ese tipo de preguntas que el tipo que te la describe ni se plantea.

¿Qué opinión te merecen los Blogs?

Me parece que cumplen una grandísima función. Sobre todo, la de proporcionar muchísima información de manera inmediata. La clave del blog está en la capacidad de seleccionar la buena información. Un blog es bueno si selecciona buena información, que no procede de una única fuente y siempre de la misma.

“La clave del blog está en la capacidad de seleccionar la buena información”

Tienes que estar muy bien informado de todo. Por ejemplo, acaba de salir un artículo extraordinario de Horacio Rangel sobre la altura inventiva, pues lo subo. Eso son los blogs, fantásticos, porque tu estás dando instrumentos. La capacidad del blogger es saber seleccionar y elegir de quién seleccionas.

Yo lo que pasa es que tengo un blog literario, que no tiene nada que ver con la PI, gracias a Dios, porque me permite escribir sobre lo que me da la gana.

Me dejó pensando el de la anécdota de Moscú del otro día.

Y fue así, yo me quedé… Porque para mi generación la libertad era lo máximo. Entonces una señora rusa me dice… a mí la libertad no me importa, a mí me importa la subvención, tener arreglada mi vida, pagar poco por la vivienda, tener gratis la luz. Y yo no lo concebía, y vamos a eso. Con medidas como la renta general básica, hagas lo que hagas.

A mí eso me parece matar una sociedad, matar el progreso. Yo ya estoy casi fuera de este mundo, pero eso me preocupa, por lo que dejo detrás. Entonces me creo en la obligación de tratar de formar opinión, honradamente, en este sentido. Oigan, que no se trata de subvenciones, la vida es ganarse las cosas compitiendo con otros.

Es verdad que está jodido, es verdad que esta difícil, pero eso no significa que yo me entregue, porque acabas vendiendo tu libertad y eso luego es irrecuperable.

¿Qué libro has comentado recientemente en tu blog?

“La chica del tren” y además lo puse mal, porque me parece mentira que se haya convertido en un best-seller. A mí no me convenció, y mira que soy lector y escritor de novelas, llevo tres.

Yo distingo dos tipos de novelas: una que se puede escribir a cualquier edad, con el propósito de entretener. Conoces una historia, la sabes contar, y la cuentas y entretienes, como la trilogía Millenium, de Stieg Larsson. Lees las tres obras, te lo pasas muy bien… pero yo no subrayé una sola palabra, ni anoté nada en el margen de ninguno de los tres tomos.

Otro tipo de novelas son en las que el escritor pretende entretenerte dando parte de su alma, de su vida. Y eso requiere cierta edad, Cervantes escribió el Quijote con sesenta años, y es su obra maestra. García Marquez escribe “El amor en los tiempos del cólera” después de “Cien años de soledad” y para mí es mejor novela porque te da una historia de amor maravillosa, por encima de todas las vicisitudes. Es de las novelas que te hacen reflexionar. Otra novela maravillosa es la “Impaciencia del corazón”, de Stefan Zweig, son novelas que tienes que ir leyendo poco a poco, en cada párrafo hay una sugerencia, porque te da parte de su vida, parte de lo que él asimiló, parte de lo que vivió, parte de lo que leyó… Eso no se puede hacer con treinta años.

Subrayas más las novelas que los libros de Propiedad Industrial…

Mucho más. Siempre subrayé, pero me enfrentaba a las dos cosas de manera distinta. A la Propiedad Industrial como preparándome para ganar dinero y saber mucho y a las novelas me enfrento para divertirme.

¿Es más difícil escribir novelas que artículos?

Mucho más, muchísimo más, por una razón bien explicable, tú para cualquier artículo científico tienes los materiales, los ladrillos, el cemento y tienes que saber poner los ladrillos y el cemento.

En una novela de ficción no tienes nada, tienes que construirlo todo desde el principio, pero con una cosa importantísima, la coherencia de la ficción, porque la vida es coherente.

Yo os veo y os veo un poco mayores que cuando os vi. Cuando yo estoy describiendo un personaje y lo pongo con siete años, me lo represento, pero… ¿cómo me lo represento con cincuenta años? Me tengo que imaginar, y todas las historias tienen que encajar.

Escribir novelas es complejísimo y no es por darme jabón. He escrito muchos cuentos. En un cuento tienes que ser capaz de atraer la atención del lector y no dejarla escapar en cuatro folios. Pero en la novela tienes que conseguir que el tipo que la coge en la página uno no la quiera dejar hasta la trescientos. ¿Cómo se consigue? Pues al final de cada capítulo resuelves el problema que dejaste planteado en el capítulo anterior y planteas uno nuevo.

Luego hay un problema básico. En mi última novela “Sombras de Ningurán” desaparece un ataúd y toda la novela va de descubrir que pasa con el ataúd, pero por debajo, van planteándose y solucionándose problemas.

¿De dónde sacas tiempo para todo? ¿O cuántos Otero Lastres hay?

Las cosas hay que pensarlas y las puedes pensar en cualquier momento y en cualquier lugar, después escribirlas es más fácil. Se trata de escribir lo que has imaginado, y yo imaginando estoy mientras veo la tele o mientras paseo. La clave es que estás embebido en esa historia, y la lógica de los acontecimientos de la ficción te lleva a cada una de las etapas.

Escribir son años. Yo tardo tres años en escribir una novela . Pero luego tengo la suerte de que quede una obra ahí. El otro día me llamó un primo: “empecé el sábado a las 8 y no me he acostado, acabé a las 9 del domingo” y le dije “has empleado 13 horas para lo que a mí me costó tres años”.

¿Por qué lo haces? Primero, por vanidad, los seres humanos queremos agradar y queremos gustar y cuando te metes en el mundo de la literatura quieres gustar a través de lo que haces. Sentir el aplauso, ese que no ves ni oyes pero sientes. Y otra porque me produce muchísima satisfacción personal, yo me paso horas en verano escribiendo con mis nietos, y no los oigo, tengo tal capacidad de concentración en la historia que estoy escribiendo que no oigo lo que me dicen.

Para terminar ¿A que personas admiras en el mundo de la PI? ¿Con qué personas te gustaría compartir unas cañas?

Admiré muchísimo a Fernández-Novoa, y es una admiración llena de gratitud, porque cuando yo hablo positivamente sobre la Universidad no me refiero a la institución, me refiero a aquella persona a la que un día le presenté tres folios para pedir una beca, me los tiró y me dijo:

– “Eso no es castellano. Coja un diccionario y mire si aparece la palabra constatar”.

– “No, Don Carlos”.

– “Eso es un galicismo. Mientras no aparezca en el diccionario de la Real Academia, no puede aparecer en un escrito en castellano”.

Y ahí aprendí. Y desde entonces siempre que escribo, tengo al lado un diccionario. Ahora ya no, porque lo manejo desde internet.

“Admiré muchísimo a Fernández-Novoa, y es una admiración llena de gratitud”

Mi admiración por él como científico es total. Como ser humano tenía enormes virtudes y algunas limitaciones: era tímido, era como podía ser Séneca, un hombre que sabía un disparate, pero tímido, sin tener el resplandor del faro. Después de él en la Propiedad Industrial no he admirado a nadie.

¿Con quién me gustaría tomar una copa? Pues me gustaría con Dalí, con Antonio López, me fascinan los artistas plásticos, me parece que tienen un don. Con Plácido Domingo he estado tomando en Roma. Estas personas tienen un don que nosotros lo traducimos a protección jurídica, pero la base nos la dan los creadores.

“El derecho es un oficio, cualquiera puede convertirse en un buen oficinista, pero la creación está al alcance de muy pocos”

Pero no sólo eso, los creadores nos hacen pasar muy buenos ratos. Tu estás sin hacer nada, y te pones a leer o a escuchar una sinfonía y te puedes quedar extasiado, por una obra que ha hecho un tío que a lo mejor tenía sabañones, mucho frío, no le pagaban, pero, macho, era un genio de la música que dejó obras imperecederas. Con cualquiera de esos me gustaría tomar café, porque los de derecho no hay ninguno que me haya llamado la atención, salvo Fernández-Novoa.

También los que están en la base, como por ejemplo un inventor, escritores… Todo el mundo de la creación lo respeto muchísimo. El derecho es un oficio, cualquiera puede convertirse en un buen oficinista, pero la creación está al alcance de muy pocos.

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