Manuel Desantes, o papá desantes, nació en Valencia para hacerse alicantino, aunque reconoce que en Bruselas, en Múnich y en medio mundo se siente como en casa. Ha desarrollado su carrera en la Universidad de Alicante, en la que actualmente es Catedrático de Derecho Internacional Privado y donde ha ocupado cargos de relevancia, como el de Rector en funciones, Vicerrector, y Director (y fundador) del Magister Lvcentinvs.

Su carácter inquieto y su curiosidad le han llevado a no limitarse al mundo académico: ha sido Vicepresidente de la Oficina Europea de Patentes, Letrado del Servicio Jurídico de la Comisión Europea y, actualmente, Consejero en ELZABURU.

Aunque no le hace ascos al púlpito, Manolo es un hombre de distancias cortas, donde se siente cómodo dando rienda suelta al torrente de ideas que habitualmente le ronda por la cabeza, y soltando alguna que otra sonora palmada en la espalda a su interlocutor.

No podríamos pensar en mejor persona para dar inicio a los fastos del X aniversario del Blog Lvcentinvs, así que la plantilla del blog casi al completo nos desplazamos a su mítica maison devant le monde camusiana a celebrar con cervezas que nos hacemos viejos… y de paso, aprovechar para hacerle esta entrevista, que hoy compartimos con vosotros.

El Blog Lvcentinus nace en Julio de 2006 como respuesta a las Sentencias GAT y Roche Nederlanden y al proyecto de Ley Propiedad Intelectual. ¿Cómo ha cambiado el mundo de la Propiedad Intelectual desde entonces?

Radicalmente. En estos diez años de vida de Lvcentinvs, la nueva sociedad de la innovación nos ha conducido a una dinámica de cambio exponencial y por ello la mal llamada Propiedad Intelectual debe también cambiar radicalmente de paradigma. El Blog ha reflejado todos estos cambios y es ya parte de nuestra historia.

«La PI no es ya un instrumento sustantivo, autónomo y autosuficiente, sino un instrumento auxiliar y adjetivo al servicio no sólo de los titulares de derechos sino, y sobre todo, de la sociedad»

A mi modo de ver, hemos de ser hoy más que nunca conscientes de que la Propiedad Intelectual e Industrial no es ya un instrumento sustantivo, autónomo y autosuficiente, sino un instrumento auxiliar y adjetivo al servicio no sólo de los titulares de derechos sino, y sobre todo, de la sociedad.

En el siglo XXI la creación tiene sentido en la medida en que contribuya a enriquecer la sociedad con aportaciones nuevas, es decir, en la medida en que se transforme en innovación. Pues bien, en este contexto entiendo que la Propiedad Intelectual debe constituirse en la vaselina o el aceite que coadyuve en el proceso de transformación que implica pasar de la creación a la innovación.

En consecuencia, conviene alejarse de los conceptos de monopolio y exclusividad para hacer hincapié en la función social de la Propiedad Intelectual. La creación, sea tecnológica, emocional o cultural, está encaminada a rendir frutos a la sociedad en forma de innovación. Y aquí es donde deben enraizarse las patentes, las obtenciones vegetales o los modelos de utilidad (destinados a promover la innovación tecnológica), las marcas, las indicaciones geográficas o los diseños (destinados a promover la innovación emocional) y los derechos de autor (destinados a promover la innovación cultural). Estoy convencido de que esto supone un cambio radical de perspectiva que nos acerca al siglo XXI.

¿Cuál ha sido el mayor hito en estos diez años, desde tu punto de vista?

Quizás la clave para comprender lo que ha pasado en esta década sea la necesidad de aproximarse a la Propiedad Intelectual desde una perspectiva holística: es necesario mirar a izquierda y derecha para contemplar todos sus instrumentos como un conjunto y no aisladamente, como hemos hecho muchas veces hasta ahora. A los innovadores lo que les interesa es incrementar exponencialmente el valor de sus intangibles. Y para ello hay que acudir a todos los sectores de la Propiedad Intelectual, de forma que unos apoyen a otros.

Un ejemplo claro de esta realidad podría ser la posición que en los últimos meses ha adoptado la Comisión Europea a la hora de proponer una regulación de los Derechos de autor auxiliar a la creación de un Mercado Único Digital conectado. La prioridad es que el conocimiento llegue a los ciudadanos de la manera más rápida y eficaz posible, pero para lograrlo necesitamos fomentar la creación del conocimiento y por ello se justifica la defensa de los Derechos de autor. Diciéndolo de manera muy brutal y provocadora: nos interesa la leche, no la vaca, pero si no cuidamos a la vaca, simplemente nos quedaremos sin leche.

Estoy convencido de que en este cambio de paradigma está la clave, no sólo desde una perspectiva europea, sino también mundial, para comprender hacia dónde nos conduce la sociedad de la innovación del siglo XXI. Por eso la protección de los signos distintivos, por ejemplo, se convierte en eje nuclear no ya sólo para identificar las empresas y sus productos sino, y sobre todo, para provocar emociones en los ciudadanos y generar brands con los que convivimos veinticuatro horas al día.

Hablas del enfoque de la de la Comisión, sin embargo precisamente en ese campo la legislación ha sido especialmente errática…

En el año 2000 la necesidad de armonizar los derechos de autor para adaptarlos a la nueva sociedad de la información obligó a cambiar la perspectiva eminentemente sectorial para adoptar un directiva general. Pero a lo largo de la negociación entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros fue fraguándose un principio general, la protección de los Derechos de autor, y una serie de excepciones recogidas en una caja cerrada de naturaleza voluntaria para los Estados miembros. El resultado es que la regla general –derechos de autor- debe interpretarse de manera amplia y las excepciones de manera restringida. El Tribunal de Justicia ha intentado en los últimos tiempos matizar esa postura, pero siempre a contrapelo.

Más de quince años después, hay que cambiar necesariamente de perspectiva. La sociedad de la innovación reclama acceso al conocimiento como prioridad y la dogmática de los Derechos de autor debería revisarse en consecuencia. A partir de aquí puede comprenderse lo que está ocurriendo en las instituciones de la Unión Europea (tanto en el Parlamento cuanto en la Comisión) y valorarse Informes como el de Julia Reda, curiosamente la única representante del Partido Pirata.

He vivido esta situación desde las tripas de la Comisión Europea y soy consciente de las dificultades que implica en la práctica. Pero estoy también convencido de que hoy la Comisión está preparada para liderar este cambio de perspectiva que implica, en definitiva, aproximarse a la nueva regulación de los Derechos de autor primero desde las excepciones y después desde la regla general.

(Aurelio no se lo cree, consta. Y a Manolo le parece fenomenal, porque es la prueba de que ha educado a sus discípulos para que piensen y le lleven la contraria permanentemente…)

¿Cuáles son los mayores retos que afronta el Derecho de la Propiedad Intelectual a día de hoy?

Cada vez hay más gente convencida del valor de la Propiedad Intelectual como instrumento capaz de acelerar el tránsito de la creación a la innovación. Los seres humanos no hemos inventado todavía otra fórmula mejor para que la innovación mejore la calidad de vida de los ciudadanos.

Por eso pienso que somos los que estamos convencidos del valor de la Propiedad Intelectual, y no los que la niegan, los obligados a liderar el paso hacia un nuevo paradigma. Lo cual no quiere decir que la Propiedad Intelectual vaya a disminuir su relevancia. Muy al contrario, que tenga carácter adjetivo, no implica que su misión sea menos importante.

«Los seres humanos no hemos inventado todavía otra fórmula mejor para que la innovación mejore la calidad de vida de los ciudadanos»

En un mundo en el que lo relevante no es lo que hacemos con las manos sino lo que hacemos con la cabeza, la PI se erige en instrumento capital. El conocimiento es la clave para transitar a lo largo del siglo XXI, donde nos enfrentaremos a una época de cambios cada vez más exponenciales, un escenario que no conocemos porque hasta ahora siempre hemos vivido en épocas de cambio aritmético. En este mundo, la clave está en identificar cómo se accede al conocimiento y cómo se genera este conocimiento: y entre la generación y el acceso está la Propiedad Intelectual.

Los que estamos convencidos de que la Propiedad Intelectual del siglo XXI tiene un objetivo tan noble como el que tenía en los siglos XIX y XX  tenemos la obligación de reivindicarla.

¿Cómo imaginas el mundo de la PI dentro de 10 años?

Yo no soy agorero y aprendí hace algún tiempo que pronosticar sobre el futuro te da todas las cartas para equivocarte. Lo que a mi modo de ver deberíamos promover los que estamos convencidos de que la Propiedad Intelectual tiene un papel vital en el siglo XXI es trabajar más con posibles escenarios de futuro e intentar adaptarnos a ellos.

Pero una cosa es identificar la necesidad de cambiar y otra conseguirlo. La Propiedad Intelectual hoy es global y cambiar algo a nivel global es mucho más complejo que cambiar algo a nivel local o nacional.

Hace algo más de una década la Oficina Europea de Patentes lideró un ejercicio fascinante llamado “Escenarios para el futuro”. Los resultados son accesibles en su sitio web y aconsejo su visita. En él se planteaba que, dentro de diez años, es decir, a mediados de los años veinte de este siglo, podríamos encontrarnos en uno de estos cuatro escenarios:

1. Que un puñado de empresas multinacionales de base tecnológica hubieran asumido el control del mundo y establecieran las reglas de juego. En este escenario la Propiedad Intelectual e Industrial, tal como se entendía en el siglo XX, se veía fortalecida. Algo de esto podemos vislumbrar hoy, sin duda.

2. Que el mundo hubiera quedado bipolarizado entre una alianza transatlántica y una alianza transpacífica, controlada por Chindia, en cuyo caso la Propiedad Intelectual e Industrial acabaría completamente dividida y todos los tratados internacionales del siglo XX se diluirían como azucarillos en el café. Algo de esto podemos vislumbrar hoy, sin duda.

3. Que fueran los movimientos sociales no gubernamentales los que acabaran imponiendo sus tesis. En este escenario, la clave está en compartir y la Propiedad Intelectual pierde gran parte de su relevancia en la práctica. Algo de esto podemos vislumbrar hoy, sin duda.

4. Finalmente, un cuarto escenario, mucho más revolucionario, pero yo diría que también mucho más factible,  implicaba reconocer que quien verdaderamente iba a dominar el futuro no eran ni las empresas, ni los gobiernos, ni la sociedad, sino la tecnología. Y también algo de esto podemos vislumbrar hoy, sin duda.

«La r-evolución de la tecnología nos ha conducido a un mundo de cambio exponencial y los seres humanos no tenemos experiencias de gestión de los cambios exponenciales»

La r-evolución de la tecnología nos ha conducido a un mundo de cambio exponencial y los seres humanos no tenemos experiencias de gestión de los cambios exponenciales. Nunca en los últimos cinco mil años la sociedad se ha visto ante la necesidad de gestionar tales cambios. Pero llegará un momento, más pronto que tarde, en el que el desarrollo de la tecnología virtual nos conducirá a situaciones en las que no seremos capaces de distinguir la realidad física de la virtual (¿estáis hablando conmigo o con mi avatar?). Y ello tendrá necesariamente una incidencia fundamental no sólo en la forma de gestionar la sociedad sino en la manera cómo nos aproximaremos a sus herramientas auxiliares, sea el Derecho o la Propiedad Intelectual.

“one size fits all does not fit at all”

En este contexto, probablemente resultará evidente que el paradigma “one size fits all” que ha sustentado la reglamentación de la Propiedad Intelectual desde hace más de un siglo debe transformarse en su contrario, “one size fits all does not fit at all”. Y que aplicar los esquemas simplistas del siglo XIX donde en una misma caja vamos metiendo la regulación de las invenciones biotecnológicas, las mecánicas y las eléctricas… pues probablemente no va a funcionar. Estamos abocados a una dogmática de la Propiedad Intelectual e Industrial muchísimo más compleja y apasionante.

Barriendo para casa ¿cuándo empezó tu vinculación con el Magister y qué ha supuesto para ti?

El Magister Lvcentinvs no lo propuse yo. Nació una mañana de mediados de noviembre de 1993, cinco minutos después de anunciarse oficialmente que Alicante sería la sede de la OAMI (hoy EUIPO), cuando recibí una llamada telefónica del entonces Rector, Ramón Martín Mateo, una persona a la que nunca le agradeceremos bastante los alicantinos y que como sabéis fue Director del Máster durante muchos años. Recuerdo sus palabras: “Manolo, esta oportunidad sólo pasa una vez cada mil años por una universidad de provincias. ¡¡¡Tenemos que crear el mejor Máster del mundo!!!”. Ahora confieso que nunca hubiera podido imaginarme –ni en el mejor de los sueños- que el Magister estuviera hoy ya a las puertas –en apenas dos años- de celebrar un cuarto de siglo…

«El Magister me cambió la vida, pero no sólo desde una perspectiva profesional»

El Magister me cambió la vida, pero no sólo desde una perspectiva profesional. Me cambió también la manera de pensar y de aproximarme a las personas. Hoy entiendo claramente que en realidad no fue el Magister sino los alumnos y los antiguos alumnos los que cambiaron radicalmente mi manera de aproximarme a la vida. Gracias a ellos añadí a mis  cuatro hijos biológicos –y sigo añadiendo año tras año- más de seiscientos hijos académicos. Una bendición por la que sigo dando cada día gracias al cielo.

Lo cierto es que hemos de ser todos conscientes de que lo que ha ocurrido con el Magister Lvcentinvs es extraordinario y probablemente no había ocurrido antes en ninguna otra institución docente, desde luego no en la Universidad española. No sé cuál es la explicación, pero quizás la clave haya estado en la involucración directa de un montón de gente, sobre todo de antiguos alumnos que en un momento determinado decidieron dar un paso adelante. De pronto, aquello dejó de ser una experiencia liderada desde la perspectiva carismática clásica del siglo XX, es decir, desde el ámbito concertístico, para convertirse en una experiencia extraordinaria del siglo XXI, es decir, liderada con mentalidad sinfónica. Un excelente ejemplo de liderazgo compartido.

Y sólo a partir de ahí se puede explicar este milagro de 23 años, 600 alumnos, de casi -me atrevería a decir- otros tantos profesores, de las relaciones humanas y familiares que se han creado, y de ese vínculo tan profundo que todos tenemos con el Magister, por encima de las críticas que el Magister pueda merecer, que las merece; por encima de los gustos y las ambiciones personales… es un proyecto que engancha.

¿Qué destacarías del Magister Lvcentinvs que lo hace distinto a otros másters de Propiedad Intelectual?

Yo no pienso que sea la metodología, ni que seamos mejores que otros. Pienso que la gran diferencia está en la corresponsabilidad. Hay muchas muchas personas que sienten el Magister como suyo y que se sienten responsables. Ha calado el concepto de que el prestigio del Magister lo define la última promoción y eso ha provocado que los antiguos alumnos se involucren en la gestión y en el día a día del Magister. Esto es como la bolsa, si el último año es malo, la cotización del título baja, y al revés.

«Pienso que la gran diferencia está en la corresponsabilidad»

A mí, que conozco el mundo de los Másters, y en concreto de los de Propiedad Intelectual, se me hace muy difícil pensar en un Máster como el nuestro. En la mayor parte de los másters no hay asociación de antiguos alumnos o se van sucediendo las promociones de manera autárquica, el gobierno está claramente concentrado en un equipo de dirección y unos profesores y no hay ninguna sensación entre los alumnos de corresponsabilidad. Quizás ahí está la clave para entender qué es la Familia Lvcentina.

¿Qué opinión te merecen los Blogs como herramienta para el profesional de la PI? ¿Qué blogs sigues asiduamente y/o recomiendas seguir?

Sigo de cerca muchos blogs de Propiedad intelectual: Lvcentinvs, IPKat, IP Tango, IP Watch, entre otros.

Los blogs me sacan de la cama todos los días a las siete de la mañana. De siete a ocho y media, con una buena taza de café con leche por medio, me dedico a devorar blogs, de modo que a las ocho y media tengo una sensación muy reconfortante de estar al día, de saber lo que está pasando.

Hace diez años no había prácticamente blogs y uno tenía que buscarse la vida para saber lo que estaba pasando. Hoy no podemos vivir sin ellos. A mi modo de ver, la aportación de los blogs es doble: por una parte, en un tiempo muy pequeño proporcionan una información muy valiosa y te permiten actualizarte permanentemente; y en segundo lugar, generan diálogo, doctrina, discusión, opinión… benditos sean, y sobre todo sean benditos los que están día a día a pie del cañón alimentándolos.

Hay también otros blogs, los oficiales de firmas, como el de ELZABURU, que son también muy interesantes. Sigo diariamente casi una docena, pero confieso que no me da tiempo a leerlos todos, de modo que me lleno de posts que muchas veces al final no soy capaz de digerir… un ejemplo es el aluvión de información/opinión/conjeturas que ha generado el Brexit en las últimas semanas.

«[lvcentinvs] Es original, se lee con facilidad y es sin duda el [blog] más ameno de todos»

El Lvcentinvs ha ido mejorando y madurando de manera extraordinaria a lo largo de los años. Tiene un muy buen posicionamiento y una estrategia clara. Es original, se lee con facilidad y es sin duda el más ameno de todos. Nunca os lo agradeceremos bastante. Y me parece correcto que mantenga la divisa del español, que tiene más de 600 millones de hablantes en el mundo. Si se publicara en inglés, probablemente sería uno más.

Sería quizás interesante aprovechar este décimo aniversario para lanzar la reflexión sobre los próximos diez desde una perspectiva de escenarios, a partir de la pregunta ¿cuál va a ser el valor añadido de la Propiedad Intelectual dentro de 10 años? Yo os invito a estar atentos a los nuevos vientos y a adelantaros a nuestra época.

¿Y en cuanto a blogs no jurídicos?

No puedo llegar a todo. Me limito a seguir los específicos sobre materias que me interesan especialmente, como la guitarra clásica, los libros antiguos o el mundo de UNICEF.

¿Con qué personas del mundo de la PI te gustaría compartir unas cañas?

Lo hago ya a menudo con mis hijos académicos (se ríe), pero si tuviera que poner dos nombres encima de la mesa que me han motivado, el primero sería Larry Lessig, con el que tuve la oportunidad de trabajar en Yale hace ya la friolera de dieciocho años, y que hoy se define como Legal activist. Confieso que en aquel momento me descolocó que uno de los iconos de la PI tuviera tan claro que la PI clásica iba a entrar irremisiblemente en crisis… y eso que todavía tenía Creative Commons en la cabeza y no había comenzado su implementación.

La segunda persona es Francis Gurry. Durante muchos años he tenido una amistad personal muy sentida con Francis y hemos podido trabajar juntos en muchos proyectos. Con él he podido discutir de manera muy profunda y muy sincera los retos de la Propiedad Intelectual e Industrial en el siglo XXI. Cuestión distinta, obviamente, es lo que puede hacer y lo que no le dejan hacer desde su atalaya de Director General de la OMPI …

¿Y se aproxima al nuevo paradigma?

Por supuesto. Hasta el punto de haber soñado juntos cómo la OMPI podría llegar a convertirse en la Organización Mundial de Promoción de la Innovación.

La OMPI es una organización que tenía su razón de ser en el esquema de internacionalización de la protección de la Propiedad Intelectual de la postguerra, pero cuando a finales de siglo llega la OMC, se demuestra que la PI no es un fin en sí mismo, sino un instrumento. Quizás es el momento de rediseñar la razón de ser de la OMPI. Y aquí es donde el cambio de paradigma vuelve a cobrar sentido. Pero es sólo una impresión personal.

«Quizás es el momento de rediseñar la razón de ser de la OMPI»

A mí me cambió la vida descubrir que hay una palabra en castellano que no debería tener plural: la palabra prioridad. No puede haber prioridades puestas de manera horizontal, sino vertical. Para los que nos dedicamos a la Propiedad Intelectual, la prioridad es una: a través de la innovación y el acceso al conocimiento, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Aquí es donde encuentra todo su sentido la Propiedad Intelectual del siglo XXI. Al menos es lo que me parece a mí.

Y finalmente, ¿con qué personas de fuera mundo de la PI te gustaría o te hubiese gustado compartir unas cañas?

Muchas, muchas. El mundo ha estado y está lleno de personas fascinantes. Si tengo que escoger dos con las que ya no podré hacerlo, por razones obvias, éstas serían Cicerón y Teresa de Calcuta. Y en ambos casos primaría mi ambivalencia en su sentido técnico con respecto a las dos, es decir, la experiencia de tener emociones de ambas valencias, positiva y negativa.

Cicerón es el personaje más conocido de la Historia. Durante sus últimos cuarenta años, sus escribas y él mismo dieron cuenta de cada minuto de su existencia. No tenemos esas referencias sobre Jesucristo, por ejemplo. La consecuencia es que sabemos todo sobre su vida y su obra, todas sus miserias y todas sus grandezas.

«Las personas que son grandes de verdad suelen tener también un lado criticable»

Me parece extraordinario que dos mil años después podamos dialogar, como si fuera de nuestra familia, con una persona que fue el mejor orador y probablemente el mejor jurista de la historia, pero que al mismo tiempo destacó por ser timorato, cobarde, horroroso político… Es maravilloso porque era un ser humano.

La segunda persona no deja de tener rasgos similares. Es Teresa de Calcuta. Llega a la India y plantea una revolución silenciosa y ruidosa a la vez de manera que podemos aproximarnos a su vida desde la perspectiva de la santidad, de la generosidad y de la solidaridad, pero también desde la justificación del dolor por el dolor sin paliativos y del mantenimiento de un esquema colonial heredado. Una persona fascinante.

Cada vez me llaman más la atención las personas que son personas y que por tanto tienen varias facetas que pueden resultar ambivalentes. Las personas que son grandes de verdad suelen tener también un lado criticable y eso precisamente, su condición de seres humanos, es lo que las hace sublimes.

¡Mil gracias y larga vida al Lvcentinvs!

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