Hace escasas horas, la masa apenas ocupaba la mitad del bowl, y un abogado de H&M se atusaba la gomina satisfecho. La razón: la fermentación.

Y es que nada agrada más a un letrado que un proceso químico tan fascinante como cotidiano que hace subir sus ingresos y, por ende, la cantidad de Gigi Hadids que puede colgarse del brazo, que pueden lucir una bolsa de tela mala pero cara pero reputada con el lema “Beach please”.

No lo digo yo, lo dice la revista Forbes, y más concretamente, uno de sus lectores, que cuenta entre sus retuits el asunto que tiene a la fabricante de ambientador de plástico favorita del upper-underground desmayada y prudentemente atendida por la concurrencia, merced a la desfachatez de la Irene Bullock de la moda, con Mathew McConaughey en el papel de hombre más definido y menos escote, y Mickey Rooney, como el chino al que se le atina de soslayo.

Y es que no hace unas horas que Gigi cambiaba su estado de Whatsapp a uno más reflexivo, subía la foto de ello a Instagram, y la multinacional sueca H&M asestaba otra colleja a la honestidad hecha nombre comercial y competidor norteamericano, Forever 21, toga mediante.

Así, el caso que ya tiene un añito de vida, ha pasado a engrosar el expediente que tan cómodamente cabe en la bolsa de la discordia.

Fuente: Harper’s Bazaar

Como se puede ver, se trata de un sencillo pero trendy complemento, perfecto para 2014 y puede que para 2015, que fue muy bien recibido por las consumidoras, quienes desde la primavera del pasado año reconocían unánimemente a The Weekend como nuevo referente, y el secondary meaning adquirido por el veraniego fardo (o al menos eso claman Hennes & Mauritz en su sentido escrito de demanda del pasado julio).

Para quien no esté acostumbrado a devorar las vaporosas crónicas de lo humano y lo textil, los aspavientos tienen su origen en el zurrón que nos muestra el atractivo Smithers.

Fuente: The Real Deal

La infracción de derechos de autor ya era motivo más que suficiente, pero la concesión del diseño por la USPTO y, sobre todo, el sentimiento patriótico-anticomunista ha acabado de convencer a la cúpula para apretar el botón rojo (para comprender el tono socarrón, nada mejor que nuestro traductor de The Fashion Law, disponible aquí).

El departamento de comunicación trabaja en turnos dobles desde entonces por lo que todos –salvo Henry Wotton- esperamos que el asunto se resuelva con un vulgar acuerdo, y con ello se entiende por qué no hay tiempo para selfies costumbristas en la viga durante el almuerzo.

Mientras tanto, la emoción mantendrá vivo el baile y sólo Poirot se habrá percatado del sigilo con que el asesinato de Yves Saint Laurent, con el bolso, en la biblioteca, parece ajeno al sensacionalismo de la PI.

Obviamente, no contaban con un reportero algo cínico y con más deudas que tabaco, capaz de enfrentarse a Gail Wynand y de destapar el fallo del TJUE de 10 de septiembre de 2015 (asunto T-525/13), que viene a confirmar la decisión de la Sala de Recurso de la OAMI que otorgaba carácter suficientemente distintivo a los dos diseños de bolso solicitados por la internacional francesa en 2006 y opuestos tres años después por nuestra sueca protagonista.

El resultado: ya lo adelantó el tío Ernest en la lectura de su testamento: H&M a la lona y todas las plantaciones para la cuidadora-en-sus-últimos días/modelo/actriz.

C’est la vie.

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