El cierre por reforma de nuestro Lvcentinvs durante el mes de agosto, dejó pendiente de publicar el comentario de la Sentencia de 16 de julio de 2015 en el Asunto C-170/13, Huawei vs ZTE, (todo sea por dejar la casa a gusto de Aurelius).

La Sentencia supone la primera vez que el Tribunal se pronuncia al respecto de la litigación de estándares de Patentes.

Aquellos que estén un tanto oxidados pueden pasarse por la reseña que realicé a las Conclusiones del Abogado General (aquí)- para el resto os incluyo un pequeño resumen de los hechos relevantes para entender el caso:

Hechos

– Huawei es titular de una Patente Esencial (SEP) incluida dentro del Standard LTE (“Long Term Evolution”), compuesta por más de 4700 Patentes Esenciales

– ZTE comercializa en Alemania móviles que funcionan sobre la base de la norma LTE.

– Tras varios meses de negociación infructuosa acerca de la infracción y una posible licencia, Huawei demandó por infracción a ZTE en abril de 2011. Hasta tal fecha, Huawei había indicado cual era su canon “adecuado” frente a lo cual ZTE contraofertó una licencia cruzada y 50 euros en concepto de canon.

– ZTE se opuso a la concesión de la Patente, aunque finalmente fue considerada válida por resolución de la EPO, resolución que fue impugnada por ZTE y que se encuentra ahora mismo pendiente de decisión.

Sentencia

El TJUE responde de manera conjunta a las preguntas primera a cuarta que versan sobre cuando puede entenderse que un titular de una Patente Esencial podría incurrir en abuso de posición dominante de conformidad con el artículo 102 TFUE.

En primera instancia, el TJUE elude pronunciarse sobre la existencia o no de posición dominante, en tanto ninguna de las partes lo ha cuestionado, queda por tanto en el tintero la propuesta de AG de que la mera inclusión en un Standard crease para el titular de la patente una presunción de posición dominante.

Establece el TJUE que el simple ejercicio de unas prerrogativas a las que facultaría la titularidad de un DPI no puede consistir “per se” en un abuso de posición dominante, y en sentido contrario, que tal ejercicio podría ser considerado un abusivo en determinadas circunstancias “excepcionales”.

¿Cuáles son estas circunstancias excepcionales? En el caso del titular de una Patente Esencial, que se ha comprometido a licenciarla en términos FRAND, debe:

– Avisar al infractor de la existencia de la Patente y de cómo ha sido infringida.

– Una vez el supuesto infractor ha mostrado su intención de negociar, el titular habrá de presentar una oferta de licencia FRAND concreta, incluyendo el canon y sus modalidades de pago.

De lo que se debería concluir que una acción de retirada (remoción) llevada a cabo tras cumplir con estos dos pasos, no habría de reputarse abuso de posición dominante.

Por otro lado, el TJUE impone también al supuesto infractor (o potencial licenciatario) una serie de obligaciones de conducta que, de no ser observadas, podrían vedarle acudir al abuso de posición dominante en el supuesto de acción de retirada.

– Tratar la oferta con diligencia y presentar una contraoferta concreta, sin incurrir en prácticas dilatorias.

– Constituir una garantía adecuada, teniendo en cuenta los actos de explotación pasados de la Patente Esencial.

Todo lo anterior no obsta para que el infractor pueda atacar la validez de la patente. En caso de que no se llegase a un acuerdo las partes pueden acordar que el importe lo fije un tercero independiente.

Finalmente, la respuesta a la quinta cuestión descarta que pueda existir una conducta abusiva, cuando en un supuesto como el presente, la acción va encaminada a obtener los datos contables del infractor y/o una indemnización de daños y perjuicios.

Conclusión

A pesar de pecar de ser excesivamente vaga en muchos aspectos, la decisión del TJUE ha supuesto la creación de las bases de una especie de “código de conducta” pre-litigioso que va a condicionar y mucho, las relaciones entre los titulares de las SEP y sus presuntos infractores, obligando a ambos a ser especialmente cuidadosos en su conducta antes y durante la litigación frente a los tribunales.

Una vez dibujado el trazo grueso por parte del Tribunal, queda pendiente que sean los Tribunales Nacionales los que definan caso por caso que ha de considerarse una Licencia FRAND o una actuación diligente.

Quedan también abiertas un par de cuestiones que apuntó el Abogado General: la primera, ya reseñada, la existencia de una presunción de posición dominante por el mero hecho de que la Patente esté incluida en un Standard; la segunda, si el Derecho de la Competencia es la herramienta óptima para solucionar estos casos y si no sería mejor que fueran las SSO las que perfilaran cuales son las condiciones FRAND para cada Standard y creasen sus propias directrices o códigos de conducta para la negociación de las mismas.

Me despido tras abandonar mi honrosa posición de “Quinto Enemigo” para quedarme en Colaborador raso.

 

 

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