**Entrada preparada para Lvcentinvs por María José Rodríguez Alonso , alumna del Magíster Lvcentinvs**

El pasado 25 de noviembre el Tribunal General resolvió en su Sentencia en el asunto T-450/09 acerca de la validez como marca comunitaria del cubo de Rubik. Este pronunciamiento pone de manifiesto que la incorporación de una función técnica no visible no impide el registro como marca comunitaria.

En el año 1996 Seven Towns solicitó el registro de marca comunitaria ante la OAMI de un signo tridimensional de la clase 28 (puzles tridimensionales), registrada en 1999 y renovada en 2006. El 10 de noviembre de 2006 Simba Toys GmbH & Co. KG solicitó la nulidad de la misma basándose en la infracción de las letras a), b), c), e) del apartado 1, del artículo 7 del Reglamento 40/94. La OAMI consideró en un primer momento que no había lugar a la nulidad y, ante el recurso interpuesto a tal decisión, la Sala Segunda de Recursos ratificó la postura anterior basándose en que la marca era distintiva para los productos designados y que la estructura cúbica no obedecía a funciones técnicas.

rubik

Simba Toys interpuso recurso para que se anulara la resolución por la que la OAMI desestimó la solicitud de nulidad. La demandante se centró en las líneas negras como elemento revelador de la rotación del cubo, afirmando que las líneas horizontales y verticales que separan los elementos individuales entre sí sugieren un resultado técnico, dado que son una condición previa de movilidad. Existe, según Simba Toys, una correlación entre la estructura cuadriculada y la solución técnica.

El Tribunal señala al respecto que las causas de nulidad de una marca tridimensional no pueden basarse en supuestas o hipotéticas características invisibles sino en la representación de la misma (art 7.1.e) del Reglamento 40/94).

En el caso del cubo de Rubik, la forma del producto no viene impuesta por la naturaleza del mismo y no queda demostrado que sus características esenciales, esto es, el cubo en sí mismo y la estructura cuadriculada, fueron elegidas para cumplir la función de rotación. Por tanto, las líneas negras divisorias no evidencian ninguna función técnica. Esta afirmación debe ponerse en relación con jurisprudencia anterior que resuelve casos donde la forma del producto deriva necesariamente de la naturaleza y funciones del mismo; a saber: caso Philips y la maquinilla de afeitar eléctrica (caso C-299/99) y el asunto del Bloque de lego rojo (caso C-48/09).

Hay que mencionar además que aún advirtiendo a un consumidor medio sobre la movilidad de cada una de las piezas divididas por las líneas negras, no sería posible determinar, observando únicamente la representación tridimensional, si el movimiento sería de rotación o de ensamblaje o transformación. Esto pone de manifiesto que “la capacidad de rotación de las bandas horizontales y verticales del cubo de Rubik no se debe a las líneas negras ni a la estructura cuadriculada, sino a un mecanismo interno que no puede verse en sus representaciones gráficas

Por lo que se refiere a la distintividad de los productos, la Sala Segunda de Recurso de la OAMI consideró que la estructura cúbica cuadriculada del cubo de Rubik no constituye la norma del ramo por más que así lo afirmó la demandante.

En efecto, la disposición de las líneas negras en horizontal y vertical le otorga al conocido cubo unas características y apariencia particular que le confieren unas características distintivas. En todo caso, las características del mismo son suficientemente específicas y arbitrarias para conferir a la marca un aspecto original que permite al consumidor diferenciar el producto. Incluso la existencia en el mercado de un puzle similar, el cubo Soma, no supone que la forma del cubo objeto de controversia constituya la norma del ramo.

Cabe señalar, por último, que el hecho de que la forma se registre como marca comunitaria no otorga un monopolio de comercialización de puzles tridimensionales con capacidad de rotación ni sobre la solución técnica a Seven Towns. El Tribunal General ha puesto énfasis en este aspecto al destacar que “las características esenciales de la forma controvertida no cumplen una función técnica y el hecho de que ésta se registre como marca no crea un monopolio sobre la solución técnica. Por consiguiente no impide a los competidores comercializar puzles mecánicos que incluyan una función de movilidad o de rotación de los elementos constitutivos. La marca controvertida tampoco limita la elección de los competidores para realizar tal función técnica en sus propios productos”. Por tanto, no se podrá invocar la marca comunitaria para prohibir a terceros comercializar puzles tridimensionales con capacidad de rotación.

Como resultado, las pretensiones de Simba Toys han sido desestimadas y el famoso juguete de ingenio ha recibido como regalo a su 40º aniversario la marca comunitaria.

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