Como mi vecino de sección ha tenido a bien mandarme deberes a través de su post, y para que no tengáis que esperar más, os dejo un breve comentario de la sentencia “Golden Balls” (no confundir con la célebre película de Bigas Luna).

La Sentencia versa sobre dos asuntos acumulados C‑581/13 P y C‑582/13 P que nacen de la solicitud de dos marcas denominativas “GOLDEN BALLS”, para clases 9, 28 y 41 y 16, 21 y 24, respectivamente.

Ambas marcas fueron objeto de Oposición por parte de Intra-Presse, titular de la marca comunitaria “BALLON D’OR” en clases 9, 14, 16, 18, 25, 28, 38 y 41, en base a los artículos 8.1.b) (riesgo de confusión) y 8.5 (aprovechamiento o perjuicio de marca renombrada) del Reglamento 40/94.

La División de Oposición estimó que la similitud conceptual entre ambos signos (para parte del público pertinente) no era suficiente para entender que existía riesgo de confusión y que tal disimilitud entre signos implicaba, por tanto, que tampoco era de aplicación el artículo 8.5.

La Sala de Recursos revocó la Decisión de la División de Oposición denegando las marcas solicitadas para parte de los productos en clase 9, y para las clases 16, 28 y 41, dado que consideró que existía una extrema similitud entre los signos, sin embargo, no procedió a valorar la aplicación del art 8.5, a pesar de que la ratio que llevó a la División de Oposición a descartar la aplicabilidad del mismo fue, precisamente, la ausencia de similitud entre signos.

El Tribunal General, por su parte, adoptó una postura similar a la de la División de Oposición al entender que, en su caso, la similitud conceptual entre ambos signos era (como mucho) débil y que no existía por tanto riesgo de confusión, en especial teniendo en cuenta que es complicado, que, aún el público que comprende el significado de ambos signos en francés e inglés establezca una conexión entre ambos signos que permita superar las diferencias a nivel visual y fonético. En lo referido al artículo 8.5 establece que la falta de similitud debe llevar a la misma conclusión.

El asunto llegó al Tribunal de Justicia que, al margen de otras consideraciones de menor calado:

– Evita pronunciarse acerca de la similitud conceptual de los signos en tanto entiende que la similitud o no de los mismos descansa en circunstancias de hecho (en concreto el conocimiento por parte del público relevante del significado de los signos en ambas lenguas). Circunstancias de hecho que el Tribunal de Justicia no puede entrar a valorar.

– Pone de manifiesto que el nivel de similitud exigido a la hora de valorar la aplicabilidad de los artículos 8.1.b) y 8.5 es diferente, siendo suficiente en este segundo caso que el consumidor establezca un cierto vínculo entre ambos signos.

Como el TG habría considerado, al examinar la similitud de signos, una débil similitud fonética, procede por tanto revisar el caso a la luz del artículo 8.5, por lo que anula (parcialmente) las Resoluciones de la Sala de Recursos y remite las actuaciones de nuevo a la Sala de Recursos para que proceda a evaluar la existencia de notoriedad o no de la marca “BALLON D’OR” y en su caso, valore si procede apreciar la existencia de dicho motivo relativo de denegación para todos o parte de los productos y servicios solicitados.

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Vicente Zafrilla
Tras abandonar Alicante, Vicente es nuestro hombre en Munich, donde se encuentra haciendo su doctorado con una beca de programa EIPIN IS (H2020- Marie Skłodowska-Curie Action), desde donde nos mantiene al día de lo que ocurre en el otro centro de la PI europeo, por lo demás, continúa compatiendo con nosotros alguna de sus otras aficiones como la Competencia Desleal, el rugby o el llevar la contraria.

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