La guerra cibernética que mantienen China y EEUU (aunque también se extiende a Europa) está siendo objeto de mucha atención en la prensa mundial. Yo os recomiendo este reportaje de El País. Tratándose de un tema ya de por sí apasionante, aquellos que consideren a Aurelius un freaky, harían bien en leer el reportaje. Aquí algunos extractos (o snippets, como dicen los modernos) sobre asuntos que van más allá de lo meramente novelesco:

Consolidación del sector de la seguridad en Internet
“El delito cibernético es ya un filón de tal calibre que Symantec, el coloso estadounidense del sector, aseguró el pasado año que podría estar moviendo globalmente alrededor de 388.000 millones de dólares (algo más de 241.000 millones de euros) por todos los conceptos”.
“Según Panda Security, un 35,5% de los ordenadores mundiales están infectados por software malicioso”.
La propiedad intelectual objetivo principal de los ataques
“El robo a gran escala de propiedad intelectual occidental por parte de China es la cuestión más sensible de cuantas rodean los peligros de la Red. Se trata de un asunto de seguridad nacional, no solo para Estados Unidos, sino para el mundo occidental. Porque están robando toda esa propiedad intelectual, y nuestras economías se basan en eso, en el conocimiento. Ya hemos perdido toda la manufactura en favor de China, y eso no va a volver. Si nuestras economías también pierden la ventaja que proporciona el conocimiento, ¿qué nos quedará? Los chinos se preguntan: ¿por qué gastar 40.000 millones de dólares en desarrollar una tecnología cuando puedes robarla por un millón?”. “China quiere dejar de ser la fábrica del mundo a largo plazo, resume Seagal. “El ciberespionaje forma parte de los esfuerzos por reducir su dependencia tecnológica de Occidente”
El futuro de Internet
“El futuro de Internet será más ubicuo, pero dentro de unos límites y con un control centralizado”, prevé Seagal, del CFR. Eso significa que si se imaginaban este siglo como un espacio virtual único e internacionalizado, sin fronteras ni intervención estatal, deben ir abandonando esa idea. Las operaciones contra Wikileaks y Megaupload, pero, sobre todo, la regulación de la Red en el continente asiático, apuntan hacia una nueva dirección: el fin de Internet y el nacimiento de muchos Internet. Es decir, el ocaso de la “aldea global” y el brote de un archipiélago interconectado en el que cada ínsula regule a su antojo su territorio y sus relaciones con el exterior.
Blog Lucentinus

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