Ana Padial, de Pinto Ruiz del Valle, me paso hace tiempo este resumen de la Sentencia AP Barcelona de 2 mayo 2011, «Pandora« que ahora pongo a vuestra disposición:

La multinacional PANDORA interpuso demanda por competencia desleal frente a Artestone como fabricante, y la compañía Relojería Electrónica como distribuidora, por la imitación de la conocida pulsera Pandora. Concretamente, se denunciaba la fabricación y comercialización de la cadena, cierre y ocho de sus abalorios.

Pandora alegó ser la <> de la denominada <> y denunció que las dos empresas demandadas (fabricante y distribuidor) estaban fabricando y comercializando otra pulsera que copiaba de forma deliberada su conocida pulsera PANDORA conllevando dicha conducta a una confusión en el consumidor así como a un aprovechamiento de la reputación y esfuerzo de su reputación.

En defensa de la codemandada Artestone alegamos que los abalorios litigiosos carecían de singularidad competitiva alguna ya que en realidad reproducían formas de animales, de la imaginería popular y, en definitiva, objetos de la vida cotidiana. Así mismo argumentamos que eran más de una docena las compañías que comercializan este tipo de producto con unos diseños prácticamente idénticos entre ellas y que PANDORA no podía apropiarse en exclusiva de unos diseños que ni siquiera están registrados.

A la vista de lo argumentado por las partes la Audiencia ha concluído lo siguiente en sentencia (firme) de 2 de mayo de 2011:

“No apreciamos acreditado que la pulsera en su conjunto, ni sus elementos más significativos (…) tengan “singularidad competitiva” que permita, por medio de su imitación, generar un riesgo de confusión o asociación acerca del origen empresarial de estos productos, ni tampoco un aprovechamiento indebido del prestigio de Pandora, que en todo caso va ligado a su marca.

– Aunque la demanda denuncia también que la imitación conlleva un aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno, no argumenta por qué.

– La actora no denuncia que la copia de los ocho abalorios haya conllevado un ahorro significativo de los costes de producción, si tenemos en cuenta el número de abalorios comercializados por la actora y por la demandada. La imitación propiamente, en este caso, no ahorra costes de fabricación. Tan sólo podría haberlos ahorrado en el diseño, pero resulta poco relevante, en atención a que los ocho abalorios representan figuras con una forma muy común, y por lo tanto poco original.

– En realidad, Pandora pretende que se tenga en cuenta el esfuerzo económico que le supuso crear una tendencia de moda. (…) No es este el aprovechamiento indebido que pretende impedir el art. 11.2 LCD, pues por esta lógica se vaciaría de contenido el principio de la libre imitación de prestaciones. (…) Debe existir algo especial que niegue justificación a la imitación y, en caso de aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno, ha de ser que reproduciendo exactamente la misma prestación se obtiene un significativo ahorro en la producción o en la comercialización. Y este ahorro debe ser algo distinto, que no sea simplemente beneficiarse de la existencia del mercado ya creado por la actora, y tanto la demanda como el recurso de apelación no explican en qué consistiría este ahorro”.

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Aurelio López-Tarruella
Profesor Titular de Derecho internacional privado. Universidad de Alicante (España), Abogado Of Counsel de Baylos, Profesor del Doctorado Europeo EIPIN – Information Society (Horizon 2020 Marie Skłodowska Curie Action ITN-EJD 2016-2019) y de diferentes Masters y cursos en España y el extranjero. Consultor para OMPI, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo en proyectos de propiedad intelectual. Autor y editor de diferentes publicaciones.

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